Uno de los más famosos intelectuales franceses de la segunda mitad del siglo XX, el filósofo y semiólogo Roland Barthes, cuando el 25 de marzo de 1980 regresa a su despacho en la facultad, tras comer con el candidato a la presidencia Mitterand, es atropellado por una camioneta conducida por un búlgaro. Sospechando que no fue un accidente, los servicios secretos -a pedido del presidente Giscard- envían a investigar al comisario Jacques Bayard. Barthes ha sido hospitalizado. La primera referencia de alguien que lo conozca es un tal Michel Foucault. Foucault está dando clase cuando llega Bayard, hombre de derecha, que no la va con "peludos, zurdos y homos", y no entiende de lo que habla. Y cuando interroga a Foucault, persiguiéndolo, éste le dice que a Barthes "lo mató el sistema". Pero Barthes no está muerto aún. Y hay un importante documento en el que él venía trabajando, sobre "la séptima función del lenguaje", la que daría un poder mágico, "performativo", a quien la detenta, que le ha sido sustraído. El comisario, una especie de Maigret, descubre que para seguir investigando debe aprender semiótica, y para eso le impone a Simon Herzog, un joven profesor del tema, que sea su ayudante. Herzog le enseña que, como en el policial, la semiótica es la ciencia de la lectura de los indicios. Juntos el comisario Watson y el profesor Sherlock Holmes entran en el mundo de novela negra donde los sospechosos son Sartre, Lacan, Derrida, Deleuze, Kristeva, Todorov, Sollers, "maestros del pensamiento" que alcanzaron fama internacional en lo que los claustros y campus estadounidenses denominaron "French Theory", y tuvo en Buenos Aires una de sus postas. También andan tras esa descubierta "séptima función" políticos, servicios de inteligencia de diversos países, la mafia calabresa, una secta y una confederación de universitarios, porque muestra que "quien controla el lenguaje tiene el poder" y así puede "desestabilizar el orden mundial". Binet ofrece una novela llena de ingenio, inteligente, sarcástica, por momento hilarante. Una deslumbrante ficción conspirativa. Un ensayo sobre semiótica que no dice su nombre, un homenaje al Umberto Eco de "El nombre de la rosa" y "El péndulo de Foucault", que lo tiene como uno de sus protagonistas. Luego de su formidable novela "HHhH", sobre el asesinato de Heydrich, jefe de la Gestapo y organizador de la "solución final", que le permitió investigar "la relación compleja y fecunda entre realidad y ficción", esta vez usa una ucronía para establecer una mirada crítica sobre la realidad del mundo intelectual de los años 70 a 90, en los dos casos teniendo intervenciones frente a lo que ocurre para corregir, cuestionar o colaborar.
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Máximo Soto
=Laurent Binet "La séptima función del lenguaje" (Bs.As., Seix Barral, 2017, 439 págs.)
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