11 de enero 2011 - 00:00

INTROSPECCIÓN

INTROSPECCIÓN
Conmovidos, Barack y Michelle Obama encabezaron ayer, a las puertas de la Casa Blanca, un minuto de silencio en repudio a la masacre ocurrida el sábado en Arizona, que dejó seis muertos y 14 heridos, entre ellos la legisladora demócrata Gabrielle Giffords. Minutos después de la ceremonia, en la que el presidente estuvo rodeado de funcionarios y hasta cocineros de la casa de gobierno, declaró: «Evidentemente, estamos muy apenados y conmocionados tras la tragedia» en Tucson. También valoró la reacción social tras el ataque. Los edificios públicos federales lucieron sus banderas a media asta, mientras se profundizaba en EE.UU. el debate por la radicalización del discurso político. Herida en la cabeza, la congresista Gabrielle Giffords, de 40 años, permanece en coma inducido. «En esta fase, si no hay cambios es bueno», evaluó el neurocirujano Michael Lemole del hospital de Tucson en el que está internada.

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