Más de 100 marines y miembros de tropas especiales de Estados Unidos aterrizarán sobre el Monte Sinjar en el norte de Irak para organizar la fuga de unos 30 mil miembros de la minoría yasidí, acorralados por milicianos del Estado Islámico (EI, ex ISIS).
Estaban llegando en un V-22 Osprey, aeronave capaz de aterrizar en forma vertical, reveló la prensa norteamericana. Los países occidentales, Washington a la cabeza, estaban poniendo a punto un plan para la evacuación de decenas de miles de refugiados, básicamente de la minoría yasidi, que quedaron atrapados en las montañas en torno a Sinjar.
Según fuentes citadas por el diario The Wall Street Journal, una de las opciones es una operación terrestre que pondría a las tropas norteamericanas cara a cara con los combatientes del Estado Islámico (ex ISIS) casi tres años después del retiro de los últimos soldados estadounidenses de Irak.
Al respecto, el secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel, subrayó que los soldados norteamericanos "no volverán a Irak para misiones de combate". Empero, las presiones crecen, también desde sectores católicos, para que los países occidentales se muevan con decisión para salvar a las poblaciones civiles, en particular a las minorías cristianas y yasidíes, de la violencia de este grupo de yihadistas, mucho más radicales que Al Qaeda. La Conferencia Episcopal francesa pidió explícitamente "usar la fuerza con pertinencia, justeza y proporción" hablando de "genocidio" en curso.
Mientras, el papa Francisco, en una carta al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, subrayó la exigencia de "acciones concretas de solidaridad, para proteger a quienes son atacados o amenazados por la violencia".
Paralelamente, los aviones estadounidenses lanzaron ayer otras siete misiones para proveer de víveres y medicamentos a los yasidíes y contra posiciones del Estado Islámico, según informó el asesor adjunto de Seguridad Nacional, Ben Rhodes.
El premier británico, David Cameron, dijo que también Londres, que ya participa en el lanzamiento de ayuda humanitaria para los refugiados, "tendrá un rol" en la misión internacional de socorro. Cameron agregó que se están poniendo a punto "planes detallados" y que no cree que sea necesario convocar una sesión del Parlamento, que debería dar el vía libre en caso de una intervención militar.
Cientos de miles de personas tuvieron que huir de sus hogares ante la ofensiva de los yihadistas del EI, que desde el 9 de junio han conquistado inmensos territorios del norte del país, casi sin resistencia del ejército. La crisis humanitaria parece agravarse ante el avance de los terroristas a la región autónoma del Kurdistán, hacia donde seguían afluyendo miles de otros desplazados, tras haber escapado a través de Siria.
Irak, junto con Libia en Gaza, será el centro de una reunión extraordinaria de los ministros de Exteriores de la Unión Europea convocada por la alta representante para la Política Exterior, Catherine Ashton. En tanto, el presidente francés, François Hollande, decidió enviar armas para los Peshmerga kurdos en la vanguardia contra la avanzada del EI -que busca instalar un califato- como ya lo hizo Estados Unidos.
En ese marco, el premier Nuri al Maliki reiteró su rechazo a renunciar, a pesar del encargo conferido a otro chiita, Haidar al Abadi, para formar un Gobierno de reconciliación nacional con la comunidad sunita. Al Maliki, si bien cada vez más aislado en el plano interno e internacional, insiste en renunciar, afirmando que lo hará sólo si lo ordenase la Corte Federal, a la cual apeló afirmando que la designación de Al Abadi es "una violación de la Constitución". Ayer fue Irán, hasta ahora gran protector de Al Maliki, quien apoyó la elección del nuevo premier, alineándose prácticamente a la posición de EE.UU. Siria, aliado de Teherán en la región, recibió favorablemente la elección de Al Abadi.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |

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