2 de abril 2012 - 00:00

Islamistas egipcios van por la presidencia y se podrían quedar con todo

Jairat el Shater
Jairat el Shater
El Cairo - La decisión de la Hermandad Musulmana, que ya domina la escena política egipcia, de postular a su número dos a la presidencia, revirtiendo su compromiso tomado en 2010 de no disputar el cargo de Hosni Mubarak, hizo entrar en competencia a tres exponentes de fuerte tendencia islamista.

La organización, en un momento de tensión con los militares y testigo de la espectacular campaña electoral del candidato salafita, Hazem Salah Abu Ismail, decidió lanzar como presidente a Jairat el Shater.

Se trata de un hombre de negocios de 62 años considerado uno de los principales financiadores de la campaña, condenado a siete años de prisión en 2007 por un tribunal militar que lo acusó de adiestrar militarmente a estudiantes de la universidad de al Azhar. El Shater fue liberado en 2011 después de la revolución, pero según algunos expertos judiciales, aún necesita ser perdonado para poder postularse.

La Hermandad había decidido en un principio no presentar candidatos para calmar también a los interlocutores extranjeros sobre el compromiso de no monopolizar la escena política egipcia, pero finalmente cambió de posición en un momento en el que tiene dificultades para ganarse la confianza del Gobierno, que está blindado por el Consejo militar, pese a que los islamistas dominan el Parlamento y la Asamblea Constituyente.

La decisión de postular a El Shater pasó la prueba con 56 votos contra 52 en la votación interna. Sin embargo, los jóvenes de la Hermandad difundieron ayer un comunicado con el que piden anular la decisión que, según ellos, hará perder credibilidad al movimiento, «tendrá un impacto catastrófico sobre Egipto y sobre la Hermandad y destruirá las relaciones entre la Hermandad Musulmana y las otras fuerzas nacionales egipcias».

Con la salida de escena del exjefe de la agencia atómica internacional Mohamed el Baradei, y el perfil bajo de otros candidatos laicos y moderados como el ex secretario de la Liga Arabe Amr Musa, la campaña electoral, que oficialmente debería comenzar el 30 de abril en vista de las elecciones del 23 y 24 de mayo, pero que está activa desde hace semanas, ve protagonistas a otros dos candidatos que, aunque con matices diferentes, apoyan la sharia.

Ellos son el moderado Abdel Moneim Abul Fotuh, por años uno de los principales exponentes de la Hermandad, y el salafita Hazem Salah Anu Ismail.

Por semanas la foto de Ismail lo muestra sonriente, con saco y corbata con una larga barba, símbolo de la corriente islámica fundamentalista, revistiendo las calles, vidrieras y ventanillas de los automóviles de El Cairo. Hasta hora es el candidato con la mayor exposición y de muchas partes se preguntan sobre cuáles son sus fuentes de financiamiento.

En un sondeo publicado en el portal del diario Al Ahram, Ismail está a la cabeza con el 29% de las preferencias de voto, seguido por el expremier Ahmad Shafik, cercano a los militares, con un 23%, Abul Fotuh con el 15% y el último Amr Mussa con el 12%.

El presidente del Partido Libertad y Justicia (PLJ, brazo político de la Hermandad), Mohamed el Mursi, negó que pretendan concentrar el poder tras anunciar que presentarán a un candidato para los próximos comicios presidenciales. El dirigente del PLJ, una formación derivada de los islamistas Hermanos Musulmanes, tachó de «infundados» los temores que han surgido en el país sobre las intenciones de este grupo.

«Es un intento de propaganda decir que queremos controlar todos los cargos de liderazgo. Los Hermanos Musulmanes siguen manteniendo su principio de asociarse y no dominar» al resto, apuntó Mursi.

Agencias ANSA, Reuters y EFE

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