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Israel atacará si Siria deja armas químicas a terroristas
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, está decidido a evitar que la guerra civil en Siria afecte la seguridad del Estado judío. Hay inquietud por el destino de las armas de destrucción masiva de Bashar al Asad.
«Estamos vigilando de cerca la posibilidad de que (el partido-milicia chiita libanés) Hizbulá (Partido de Dios) intente aprovecharse de la oportunidad de transferir sistemas de armamento avanzado. No es apropiado decir más que esto; no cuándo actuaremos, cómo actuaremos o de hecho si actuaremos», aseguró el ministro de Defensa, Ehud Barak, en un centro de reclutamiento.
Barak subrayó que el Gobierno sirio «se ha ido derrumbando» en las últimas semanas y que «los únicos que lo siguen ayudando son Irán y Hizbulá, que conocemos demasiado por sus acciones terroristas». El Estado judío ha acusado a ambas partes de, entre otros, el atentado de 1994 contra la AMIA en Buenos Aires, que dejó 85 muertos.
Quien apoyó estas declaraciones fue el primer ministro Benjamín Netanyahu. «Estamos siguiendo de cerca lo que está pasando y estamos preparados para todas las circunstancias posibles», declaró Netanyahu al inicio de la reunión semanal del consejo de ministros.
Barak ya había hablado el jueves pasado del temor de Israel a que la eventual caída de Al Asad provoque la llegada a manos de Hizbulá de armamento no convencional, principalmente armas químicas.
En una visita a los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por Israel desde la Guerra de los Seis Días (1967), Barak manifestó que «hay una cantidad sustancial de armas químicas dispersas» por todo el país y «mucho armamento en manos de civiles». «Ordené al Ejército que se prepare para una situación en la que tendríamos que considerar llevar a cabo una operación», aseveró. El titular de Defensa reveló que además les preocupa que la actual situación de violencia produzca una oleada de refugiados hacia el Golán.
Un ataque militar contra Siria supondría para Israel un juego de alto riesgo con consecuencias imprevisibles. Además, en el caos de la guerra civil resulta difícil encontrar el momento adecuado para una operación de este tipo. «No podemos iniciar ninguna acción mientras Al Asad siga en el Gobierno», dijo el exjefe de las Fuerzas Aéreas israelíes, Eitan Ben Eliahu. «Pero tampoco podemos esperar demasiado».
El politólogo local Ejal Zisser no se imagina una operación semejante en soledad, y aboga por una alianza internacional para preservar el arsenal armamentístico sirio. «Es un problema de todos», insistió Zisser. Especialmente a Estados Unidos, Turquía, Jordania y Rusia no les interesa que las peligrosas armas químicas caigan en manos de islamistas, sostuvo. E Israel «no debería apremiar».
El derrocamiento de Al Asad traería consigo un desequilibrio de fuerzas de enorme calado y consecuencias apenas previsibles en la región. Para Israel, sería positivo que su archirrival Irán perdiera a su principal aliado.
Jerusalén espera la ruptura del eje Irán-Siria-Hizbulá. Pero si cae Al Asad, Israel perdería también un vecino que, hostilidades aparte, ha procurado mantener estable la frontera común.
Ahora Israel se prepara para el caso de un rápido desmoronamiento del régimen y el consiguiente caos. Su preocupación no sólo se centra en las armas químicas, sino en los modernos dispositivos de defensa antiaérea y los misiles tierra a tierra.
Ante las caóticas circunstancias, las armas de destrucción masiva sirias tienen un «potencial muy amenazador para el Estado de Israel», sostuvo el general Jossi Peled, del gobernante Likud. «De ningún modo vamos a permitir que las armas de destrucción masiva caigan en las manos equivocadas. No hay nada más que decir».
En ese marco de tensión, los rebeldes informaron que están formando una unidad especial para proteger el armamento. «Tenemos un grupo que se ocupa sólo de las armas químicas. Están entrenados para asegurar los sitios», dijo el general Adnan Silou, el miembro más importante del régimen de Asad en haberse unido a las filas rebeldes del Ejército Libre Sirio (ELS).
Agencias EFE, DPA y AFP

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