"La probabilidad de una operación terrestre es muy alta", afirmó uno de los máximos asesores militares del gabinete de Netanyahu, bajo condición de anonimato. "Si se quiere luchar eficazmente contra el terrorismo se debe estar presente, botas sobre el terreno", agregó, según publicó el diario estadounidense The New York Times. "Podemos hacerles daño muy duro desde el aire, pero no deshacernos de ellos", aseguró y pronosticó que la decisión se tomará pronto como consecuencia de los rendimientos decrecientes de los bombardeos.
El objetivo de la ofensiva de Israel es destruir los sitios desde donde Hamás lanza cohetes contra territorio israelí. Ayer, las milicias palestinas dispararon más de 100 cohetes, informó el Ejército israelí. Según las estadísticas militares, 78 impactaron en zonas despobladas y 29 fueron interceptados en vuelo por el sistema antimisiles Cúpula de Hierro.
El alto funcionario subrayó que tomar Gaza "no es un gran reto", pero que lograr la fragmentación del enclave de Hamás requeriría "una ocupación de muchos meses".
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, que desde hace una semana viene exigiendo mayor dureza en los ataques y una ocupación, señaló que "no hay país en el mundo que puedan aceptar el disparo de cohetes. Es nuestra obligación primordial garantizar la seguridad de los ciudadanos israelíes y adoptar todos los medios necesarios para ese fin". "Sólo por aire no se puede neutralizar" la amenaza, dijo.
Ayer, el Gobierno israelí autorizó la movilización de otros 8.000 reservistas, que se suman a los 40.000 autorizados la semana pasada, para la eventual operación terrestre, informaron medios locales.
En la mañana de ayer, el Ejército israelí urgió a 100.000 habitantes del norte de Gaza, mediante mensajes de texto, llamadas telefónicas y octavillas, a abandonar sus casas "por su propia seguridad", debido a los nuevos bombardeos más intensos. Esas poblaciones son las que hoy podrán regresar a sus hogares durante cinco horas como resultado de una tregua humanitaria, entre las 10 y las 15 hora local, que anunció Israel y Hamás aceptó respetar para permitir la evacuación de heridos graves y el ingreso a la Franja de suministros básicos.
Frente a la orden israelí de evacuación, el Ministerio del Interior en Gaza pidió a los ciudadanos que no sigan ese llamamiento. Pese a ello, 21.000 personas se refugiaron en escuelas habilitadas por Agencia de la ONU para los Refugiados palestinos (UNRWA).
La fuerza aérea israelí atacó ayer las viviendas de dirigentes políticos de Hamás. Entre otras fue bombardeada la casa de la diputada Yamila al Shanti así como la de Basem Naim, un asesor del máximo dirigente del grupo, Ismail Haniya.
La tregua, condicionada a que durante su vigencia no haya agresiones por parte de Hamás, fue pedida por el enviado especial de la ONU para Medio Oriente, Robert Serry, informó la edición electrónica del diario Yediot Aharonot. Otros medios señalan que fue solicitada a raíz del asesinato en una playa de Gaza de un grupo de niños palestinos (ver aparte).
Más de 1,2 millón de personas viven en los 360 km2 de la Franja de Gaza, que tiene una de las mayores densidades del planeta. Además, sus fronteras marítima y terrestres -con Israel y Egipto- están bloqueadas.
Desde que comenzó la ofensiva israelí hace diez días, al menos 220 palestinos perdieron la vida, 23 de ellos en los ataques de ayer, y 1.600 resultaron heridos. El martes se registró la primera víctima mortal israelí. Desde el 8 de julio, los combatientes de Hamás dispararon más de 1.200 cohetes contra Israel -que mataron a una israelí el martes- y el Ejército israelí anunció haber llevado a cabo 1.500 ataques contra Gaza.
En el frente diplomático, los actores occidentales seguían abogando por un alto el fuego. El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, afirmó que Estados Unidos está haciendo "todo lo que está a su alcance" .
El presidente estadounidense, Barack Obama, lamentó la muerte de "civiles inocentes" en Gaza y reiteró que Israel tiene derecho a defenderse de los ataques con cohete de Hamás.
El líder palestino Mahmud Abás debía trasladarse anoche a El Cairo y posteriormente a Ankara en busca de un apoyo regional para poner fin a los ataques.
| Agencias DPA, AFP y EFE, y Ámbito Financiero |


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