Italia bajo ataque: riesgo-país, récord

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Roma - El costo de endeudamiento de Italia alcanzó ayer un nivel que podría marcar un punto de inflexión en la crisis europea, luego de que el anuncio de renuncia del primer ministro Silvio Berlusconi no despejara las dudas sobre el compromiso del país con las reformas.

El riesgo-país de Italia, que se mide con el diferencial entre el bono a diez años y el alemán del mismo plazo, alcanzó los 574 puntos básicos. Así, el rendimiento de su deuda soberana superó el 7%, por lo que quebró la barrera simbólica de los 500 puntos que en otros países como Portugal e Irlanda desencadenó el rescate económico por parte de la Unión Europea. En la Argentina, el riesgo-país (medido por el diferencial de tasa con bono norteamericano a 10 años) llegó a un máximo de 7.222 puntos básicos en agosto de 2002. Ayer cerró en 820.

El Banco Central Europeo, la única institución de la región con poder de fuego suficiente para frenar los ataques de los mercados, no tardó en comprar bonos italianos para contener el alza de los rendimientos, según operadores. «El BCE está comprando cantidades decentes», dijo un inversor de un fondo de cobertura con sede en Londres. «Esto hace preguntarte cuánto poder de fuego tiene. Da miedo. El mercado fue un poco ingenuo cuando Berlusconi anunció su renuncia. Ahora, se da cuenta de que hay una montaña por subir», agregó.

Italia reemplazó a Grecia como centro de la crisis de deuda de la zona euro y transita sobre una línea delgada que podría llevar al país a pedir un rescate que Europa no estaría en condiciones de ofrecer.

Incluso tras la salida de un hombre que pasó a simbolizar los escándalos y las promesas vacías, no será fácil para Italia convencer a los mercados de que puede reducir su enorme deuda y mejorar su productividad. «No hay garantías de que un sucesor sea capaz de hacerlo mejor. Simplemente hay que mirar el rendimiento de los bonos italianos por ahora», dijo Christian Jiménez, presidente de la firma Diamant Bleu Gestion.

Varias autoridades mundiales renovaron la presión para que se tomen medidas decisivas que eviten que la crisis siga expandiéndose. La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, advirtió ayer que la crisis de deuda en Europa arriesga con llevar a la economía global a una «década perdida» y afirmó que depende de las naciones ricas cargar con el peso de restaurar el crecimiento y la confianza. «Sentimos que si no se actúa audazmente y si no actuamos juntos, la economía mundial corre el riesgo de una espiral descendente de incertidumbre, inestabilidad financiera y un colapso potencial de la demanda global podríamos enfrentar el riesgo de lo que algunos ya están llamando una década perdida», sostuvo en Pekín.

Agencia Reuters, y Ámbito Financiero

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