30 de enero 2018 - 00:00

Jerarca PRO trastorna blindaje a DNU de desburocratización

Nicolás Massot aseguró, no obstante, que no ve al peronismo racional con “voluntad de ir en contra” de la medida del Ejecutivo. Rechazo en el recinto, por ahora, se ve lejano.

A contramano. El jefe del PRO en Diputados, Nicolás Massot, abrió una puerta que habían cerrado en días anteriores el experimentado legislador Pablo Tonelli y el flamante titular del bloque macrista en el Senado, Humberto Schiavoni.
A contramano. El jefe del PRO en Diputados, Nicolás Massot, abrió una puerta que habían cerrado en días anteriores el experimentado legislador Pablo Tonelli y el flamante titular del bloque macrista en el Senado, Humberto Schiavoni.
Las idas y vueltas de Cambiemos con los Decretos de Necesidad y Urgencia ya tiene su correlato 2018: después de la cerrada defensa oficialista a la norma que gatilló el Gobierno para "desburocratizar" el Estado, el jefe del PRO en Diputados, Nicolás Massot, deslizó la posibilidad de retrotraer la decisión y reconvertirla en un proyecto -o varios- de ley. El legislador, no obstante, reiteró la confianza en el PJ racional para no desplegar una nueva estrategia parlamentaria.

"En el peronismo, que es con quien venimos teniendo una relación franca para avanzar, no veo voluntad de ir en contra del DNU, sino sólo una apelación para buscar el camino ordinario del Congreso. Estamos dispuestos a convertirlo en ley y creo que esa es la tesitura del PJ", aseguró el diputado del PRO en declaraciones radiales. Además, agregó que otros bloques opositores "no son críticos del contenido, sino de las formas utilizadas".

Las definiciones del legislador macrista chocaron con las realizadas en los últimos días por el experimentado diputado Pablo Tonelli y el flamante jefe del PRO en el Senado y presidente del partido a nivel nacional, Humberto Schiavoni. El primero señaló que "si la decisión del Ejecutivo ingresaba en distintos proyectos "tendrían que haber pasado prácticamente por todas las comisiones, que son como 45 -en Diputados- y en el Senado más de 20", lo que "hubiera hecho interminable el trámite en las cámaras".

En tanto, Schiavoni manifestó: "Es imposible no coincidir en que la gran mayoría de ellas -de las normas involucradas- ya estaban en desuso, eran absolutamente incongruentes e imponían trabas de las que el propio sector privado venía pidiendo su eliminación a sucesivos gobiernos (...) Hubiéramos estado discutiendo cinco años si se debatía norma por norma (...) Estoy convencido que el camino tomado fue el correcto y que de otra forma hubiese sido imposible avanzar en esta maraña de regulaciones democráticas, siempre con el objetivo de lograr más puestos de trabajo y oportunidades de inversión".

Por otra parte, Massot aprovechó la ocasión para recordar que con las bancadas no kirchneristas "hay un espacio importante para seguir conversando" y recordó lo ocurrido en enero del año pasado cuando Macri buscó dar luz verde a la ley de ART vía DNU, medida que después fue retirada para debatir la norma como una iniciativa que, de hecho, ya contaba con el aval del Senado. "El contenido no sufrió modificación, se corrigió la forma cuando se percibió que la oposición estaba dispuesta a acompañar la ley", indicó el jefe de Diputados del PRO.

Pero la ley de ART (2017) y la desburocratización del Estado (2018) no fueron la únicas medidas a las apuradas que tomó Macri. De hecho, desde que asumió, el Presidente aprovechó las temporadas estivales para empujar DNU. A los dos casos anteriores se le debe sumar la decisión que tomó, no bien pisó Casa Rosada, de activar en "comisión" a dos jueces de la Corte Suprema. Esa discusión finalmente terminó resolviéndose con el debate en el Congreso.

Ahora, y con el Parlamento un poco más inflado de oficialismo tras la muy buena elección del 22 de octubre pasado, el macrismo logró blindar la comisión bicameral de Trámite Legislativo, cuerpo que analiza los DNU. De 16 lugares, Cambiemos tiene 8 y se quedará con la presidencia, cuyo voto vale doble en caso de empate.

Más allá de esta situación, que se daría el 6 de febrero próximo, los recintos deberán votar el rechazo o no del DNU. Allí, el oficialismo cuenta con otra ventaja: si bien no tiene mayoría propia en Diputados y en el Senado, la oposición deberá juntar mayoría absoluta en ambas cámaras: 129 y 37 adhesiones, respectivamente.

Los bloques antimacristas presentan diferentes realidades. Con el Senado por ahora corrido de esta puja -en algún momento podría estallar-, la trifulca principal se dará en Diputados, donde la oposición se movió con mayor intensidad. Allí deberán confluir el alicaído y serpenteante massismo, que fue a la Justicia para figurar como principal impulsor del rechazo; el cristinismo, cada vez más alejado de la realidad y con operaciones de "propuestas" de precandidatos 2019 -como Agustín Rossi- y un despelotado PJ que, aparentemente, responde a gobernadores. Si confluyen, deberán sumar varios monobloques y progresistas silvestres.

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