• EL CIERRE DEL "JUICIO DEL SIGLO" DEPENDERÁ DEL MAGISTRADO QUE CONDENÓ AL MAGNATE Thomas Griesa derivó las causas residuales a Gabriel Gorenstein. Debe definir los reclamos de varios holdouts y fondos buitre.
Llegó el día, el pasado jueves 8 de junio, en que Thomas Griesa decidió que ya no tenía más para trabajar en el "juicio del siglo" entre los tenedores de títulos públicos argentinos caídos en default y la Argentina, y dispuso transferir la causa residual a otros magistrados del distrito sur de Nueva York. Según se supo ayer, la decisión de Griesa se debió a un accidente en su domicilio particular y a la necesidad de reducir drásticamente su nivel de trabajo. Y como considera que la mayor tarea en el juicio con los "holdouts" ya se cumplió con su orden de abril de 2016 de aceptar la oferta de pago de la Argentina luego de la intervención del special master, Daniel Pollack, los primeros casos que transfirió a colegas fueron los de este juicio. Los dos jueces que comenzaron a recibir las causas son Loretta Preska y Gabriel Gorenstein. Sin embargo, y según lo que se supo ayer, la primera sólo aceptaría los juicios relacionados con los litigios contra la Argentina e YPF por la renacionalización de la petrolera en 2012 (entre ellos, el del fondo Eaton), y giraría a Gorenstein el resto de las acusaciones contra el país. Se trata de los juicios residuales que aún muchos fondos buitre y holdouts mantienen contra el país, a la espera de una mejora en la oferta original. La base de estos juicios es que el fallo de Griesa no obliga a aceptar la oferta argentina, sino que recomienda recibir los pagos, pero sin prohibir continuar el juicio a la espera de una mejora en el dinero a recibir. Algo que por otro lado sería inconstitucional, ya que no puede un juez de los Estados Unidos obligar a aceptar un pago o prohibir una mejora en la retribución, cuando un juicio fue perdido por el demandado. En la agenda de Griesa quedaban sin resolver, pero con presentaciones varias en su juzgado, demandas por unos u$s1.000 millones, distribuidas en su mayoría por pequeños holdouts que no aceptaron la propuesta que en diciembre de 2015 llevó a los tribunales de Thomas Griesa el entonces secretario de Finanzas Luis Caputo, más otros fondos buitre que compraron bonos impagos luego de 2012 (cuando ya el juicio estaba avanzando), en su mayoría recolectados a jubilados tenedores de esa deuda que renunciaban a seguir litigando.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ahora Gorenstein será quien tenga que resolver el final del caso, pero sin límite de tiempo y dependiendo de lo que suceda primero: una mejora de la oferta argentina (algo utópico hoy por hoy) o la rendición de los demandantes y la aceptación de los pagos que ya recibieron Elliott, Dart, Olifant y compañía, con el plan que ya tiene el aval de Griesa. Se supone que el nuevo juez continuará con la jurisprudencia del añoso juez neoyorquino, ya que lo considera incluso su mentor. Una de las cuestiones que deberá resolver, es si continúa manteniendo en funciones al special master, Daniel Pollack, nombrado por Griesa, y quien debería darles un punto final a las negociaciones llamando a los acreedores marginales que aún reclaman. Pollack dijo en varias oportunidades que se trata en su mayoría de fondos que aún especulan con ganar algo de tiempo para mejorar la oferta, o directamente causas que proscribieron. Pollack le había pedido en enero pasado a Griesa que dictamine una fecha final para que ingresen los reclamos, para cerrar definitivamente el caso, algo a lo que el juez se negó. Ahora será responsabilidad de Gorenstein definirlo.
Gorenstein es egresado de Yale y conservador por definición política. Llegó a la Corte en 2001 por recomendación directa del presidente George W. Bush y sigue la doctrina clásica que indica que "los contratos se cumplen y las deudas firmadas se pagan". Tuvo siempre un perfil bajo, hasta que en 2008 tuvo que lidiar con varias causas relacionadas con la crisis financiera que estalló ese año en Wall Street. Y como derivación de esto, tuvo que resolver en su juzgado varios de los litigios relacionados con el fraude armado por Bernard Madoff y su sistema "Ponzi", un fraude basado en la estructura de aportes piramidales que llegó a manejar un fondo de unos u$s50.000 millones. Gorenstein fue uno de los jueces que intervino y definió como una estafa el mecanismo de Madoff y el que trabajó sobre la quiebra y la imputación de sus múltiples bienes para liquidarlos y distribuir lo recaudado entre los demandantes. Luego fue quien le otorgó al magnate la posibilidad de continuar con su pena de 20 años de prisión en su domicilio luego del pago de una fianza de 10 millones de dólares.
Dejá tu comentario