Ushuaia (Especial) - Con la presentación del Ballet Teatro Ushuaia en una de las jornadas del Festival Internacional de Música Clásica, la danza fueguina comienza a trascender en su tierra no sólo con la consolidación de un grupo de bailarinas niñas y adelescentes sino también por haber llegado a concretar un espectáculo integral de las características complejas del «Cascanueces», de Tchaikovsky, que exige una febril preparación técnica como así también una producción acorde que apuntale la danza imaginada para ilustrar el cuento infantil navideño.
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Sin atenerse a los diseños elaborados por Marius Petipa y Lev Ivanov para el ballet original, la bailarina Estela Erman, de importante trayectoria en el país y en el extranjero, realizó la coreografía y la puesta en escena de lo que se dio en llamar «Cascanueces en la noche mágica de navidad», en el que también participaron algunos actores adultos.
Estructurada en dos actos y con un epílogo, esta versión tuvo la virtud de mostrar el entusiasmo y la entrega de un grupo compacto de bailarines (sobre todo mujeres) estudiantes del Estudio Coreográfico de Ushuaia dirigido por la artista rusa Tatyana Kobzeva. Erman se toma bastantes libertades en el tratamiento del asunto argumental, cambia algunos personajes clave, obvia el pas de deux final, entre otras sustituciones pero aun así la narración del cuento (que a veces es relatado en off) tiene una correspondencia en una danza adecuada a las posibilidades técnicas y dramáticas de la compañía. La misma Erman y Gastón Pasini actuaron en algunas secuencias de la obra, aportando sus excelentes condiciones para una danza que equilibra lo clásico y lo contemporáneo. El bailarín, por ejemplo, bailó sobre patines. El espectáculo, al que asistió la gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, fue ovacionado.
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