Al igual que a comienzos del pasado mes de julio, la oferta de Kiev para declarar una tregua se produce justo al día siguiente de la reunión entre los ministros de Exteriores de Ucrania, Rusia, Alemania y Francia, celebrada al igual que entonces en Berlín. Por mucho que los separatistas se muestren favorables a cumplir las exigencias que se dirigen a ellos (respeto del alto el fuego y la liberación de todos los prisioneros), las condiciones en las que más inciden en Kiev aluden directamente a Moscú. Ucrania necesita "tres cosas", según su Canciller, Pavló Klimkin: "que la frontera sea totalmente segura; que la OSCE supervise el alto el fuego en todas partes, incluso a lo largo de frontera, y que se libere a todos los retenidos sin que nadie intente capturar nuevos rehenes".
Kiev informó ayer de haber arrebatado a los separatistas parte de Lugansk, en la que aún permanecen 250.000 de sus 430.000 habitantes, mientras que los rebeldes reconocieron que combaten contra las fuerzas gubernamentales "en un territorio equivalente a un tercio" de la ciudad.
Intentar escapar puede ser muy arriesgado si se confirma la denuncia lanzada por el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, Andréi Lisenko, quien acusó a los milicianos de matar ayer a decenas de refugiados que trataban abandonar la ciudad. "Son decenas (los muertos). La columna (de refugiados) fue aniquilada prácticamente en su totalidad. Al parecer, los guerrilleros esperaban a esa columna y de esta manera pudieron atacar con todo", dijo Lisenko, quien subrayó que entre los fallecidos "hay muchas mujeres y niños".
| Agencias AFP, EFE y Reuters |

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