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Kirchner al PJ, un regreso en medio de tregua con oposición
El patagónico eligió, por más de un motivo, el Chaco para su acto de regreso: por un lado por la empatía que lo une a Jorge Capitanich; por el otro porque su conurbanización lo llevó a «olvidarse» del peronismo del interior, con el formalismo de hoy quiere pagar ese descuido.
Sin embargo, cuando aceptó -tras una cumbre partidaria que rechazó su renuncia y los insistentes pedidos de dirigentes- no imaginó que el contexto en que se daría su regreso sería el que enfrenta, en estas horas, su esposa presidente, jaqueada por la oposición.
Es más; la jugada de las últimas horas de Cristina, respecto a aceptar que el uso de reservas se resuelva mediante un proyecto de ley en el Congreso, puntal de una señal de negociación con la oposición, podría limitar la belicosidad del ex presidente.
Sin embargo, para esta tarde, sectores K -el Frente Grande, el PJ y el Frente Transversal junto a intendentes como Francisco Gutiérrez y Mario Secco- convocan a una movilización al Congreso a la hora que los legisladores prevén analizar -y rechazar, como prometer-, el pliego de Mercedes Marcó del Pont como titular del Banco Central.
Al caer la semana pasada, tras el revés del Senado y los pronósticos de más derrotas, Kirchner imaginó el acto del Chaco como la tribuna para alinear al peronismo detrás del Gobierno y prometer, como mariscal del ejército K, una batalla a todo o nada.
Es más: en estos días, el ex presidente le anticipó a un grupo de dirigentes que en Chaco puede hacer un anuncio político, que algunos especulaban podría estar vinculado con una convocatoria para elegir autoridades en el PJ. Esa alternativa quedó, ayer, en suspenso.
El giro de las últimas horas modifica aquella hoja de ruta pero no altera la cuestión de fondo: el patagónico regresó al PJ con el único objetivo de controlar, desde adentro el partido, para garantizar su incidencia en la imposición en el candidato del espacio para el 2011.
Con la reforma electoral votada el año pasado, que instaura el régimen de primarias, los partidos adquieren una relevancia inédita. Por eso, el control del PJ, lo que implica manejar la Junta Electoral que acepta o no postulantes, adquiere particular trascendencia.
Desde ese lugar, presume Kirchner, puede «abortar» los intentos de otros dirigentes de competir por dentro del peronismo tal como anuncian Eduardo Duhalde y Francisco de Narváez, más allá de que el empresario insiste con su plan bonaerense, que depende del PJ que controla Alberto Balestrini.
El matancero será, junto a Daniel Scioli, uno de los presentes con lo que volverán a mostrarse juntos luego de los chispazos de fin del año pasado cuando Kirchner ordenó, «puenteando» a Balestrini, retoques en la ley de Internas Abiertas votada en Buenos Aires.
De la provincia irá, además, una comitiva particularmente observada: los diputados del FpV que en enero se reunieron en Pinamar y deslizaron críticas a la conducción del patagónico, con advertencias sobre los riesgos electorales de una candidatura de Kirchner.
Anoche estaban confirmadas, además, las presencias de los gobernadores Gildo Insfrán (Formosa); Daniel Peralta (Santa Cruz); José Luis Gioja (San Juan) y Maurice Closs (Misiones) y se espera que asistan también Luis Beder Herrera (La Rioja); Sergio Urribarri (Entre Ríos); Walter Barrionuevo (Jujuy); Oscar Jorge (La Pampa) y Celso Jaque (Mendoza).
No obstante se descuenta que asistan otros peronistas críticos de la Casa Rosada como Jorge Schiaretti (Córdoba) y Mario Das Neves (Chubut).


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