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La Argentina es el séptimo país menos desigual de América Latina

La oficina ONU-Habitat presentó ayer en Río de Janeiro el exhaustivo informe, que establece que América Latina exhibe la tasa de hogares urbanos más alta del mundo, con 80% de su población repartida en ciudades grandes o medianas, uno de cuyos principales derivados es la violencia.
«Los principales avances en el combate a la pobreza se han logrado durante la última década y han sido resultado, en general, de la combinación de un crecimiento del ingreso medio y una ligera mejora en su distribución», se indica en el texto. Particularmente, el dossier destaca que la Argentina encontró un pico de pobreza y desigualdad entre fines de la década del noventa y principios de la siguiente, y que luego comenzó un período de reversión de la crisis.
Según la ONU, «180 millones de habitantes (un 33%) viven en condiciones de pobreza en América Latina y, de ellos, 71 millones son indigentes (un 13%)».
Hacia 1994, indica el informe, la Argentina contaba con un 16% de población en situación en pobreza, una cifra que aumentó exponencialmente en 2002 hasta el orden del 50% y que hasta 2010 había descendido a un 9%, similar nivel que Uruguay. Sin embargo, dada la denunciada tergiversación del índice de precios del INDEC, la tasa de pobreza real podría hasta duplicar la mencionada por la ONU.
«Además de la pobreza, el principal problema que afrontan América Latina y el Caribe es la desigualdad. La región está considerada la más desigual del mundo», se indica. «Es una desigualdad patente principalmente en la distribución de la renta, pero también en el hábitat, el acceso a bienes y servicios (de educación, salud, financiamiento, etc.), a oportunidades de empleo, al patrimonio y al espacio público, entre otros factores que determinan el bienestar del individuo», subraya.
Entre 1990 y 2009 la desigualdad creció en Colombia, Paraguay, Costa Rica, Ecuador, Bolivia, República Dominicana, la Argentina y Guatemala (ver gráfico). En América Latina, el 20% de la población más rica tiene en promedio un ingreso per cápita casi veinte veces superior al ingreso del 20% más pobre. Los datos son expuestos a través de la aplicación del Coeficiente de Gini. Para el análisis de la desigualdad y el desarrollo humano, los expertos de la ONU no utilizan el índice de precios, sino otro tipo de encuestas.
«El principal desafío es cómo combatir las desigualdades tan enormes que existen en las ciudades. Es una contradicción bien grande del modelo económico de América Latina en general», dijo Erik Vittrup, experto de ONU-Habitat.
En la región, los países más desiguales sobre la base de la distribución del ingreso, son, en este orden, Guatemala, Honduras, Colombia, Brasil, República Dominicana y Bolivia, mientras los menos desiguales son Venezuela, Uruguay, Perú (tres de los que más progresaron en el rubro), El Salvador, Ecuador, Costa Rica y la Argentina.
El número de urbes en la región aumentó seis veces en 50 años. La mitad de la población urbana, unos 222 millones de personas, vive en ciudades con menos de 500.000 habitantes y un 14% (65 millones de personas) reside en megaciudades, se señala en la investigación.
Asimismo, el estudio de la ONU destaca con preocupación que las ciudades latinoamericanas siguen expandiéndose físicamente pese a la desaceleración demográfica, de una manera que «no es sostenible». «Es ridículo seguir proponiendo modelos urbanos con grandes programas habitacionales en enormes áreas (alejadas), cuando la ventaja de las ciudades es la concentración de ciudadanos, infraestructura y servicios. La densidad urbana se va reduciendo cuando debería ir subiendo. No necesitamos más tierra», advirtió la ONU, que llamó a los Gobiernos a «orientar a los mercados inmobiliarios».
Vittrup mencionó el ejemplo de México, donde se construyeron cinco millones de casas en zonas alejadas que daban a inversores el mejor retorno, pero que terminaron quedando vacías porque nadie quería mudarse allí. «Es dramático que los Gobiernos hagan viviendas para los pobres que nadie va a utilizar. Estamos reproduciendo modelos que sabemos que no funcionan», afirmó.
En toda la región, que tiene una población de 588,6 millones de personas, la tasa de población viviendo en ciudades llegará al 89% en 2050, estima la ONU. Pero anticipa que en el Cono Sur, la zona más urbanizada, llegarán al 90% dentro de tan sólo ocho años.
«No existen cifras oficiales sobre el déficit cuantitativo de viviendas para el conjunto de América Latina y el Caribe», resalta. «Sin embargo, estudios muestran que el déficit cuantitativo de vivienda supera el 50% del total de hogares en Honduras y Nicaragua, y es cercano o superior al 30% en la Argentina, Bolivia, El Salvador, Paraguay, República Dominicana y Venezuela», especifica.
Por otra parte, el informe destaca que el crecimiento demográfico y la migración del campo a la ciudad han perdido fuerza, y que «la evolución demográfica de las ciudades tiende a limitarse a un crecimiento natural». «Las migraciones son ahora más complejas, y ocurren principalmente entre ciudades, a veces a través de fronteras internacionales», de una ciudad a otra o entre el centro y la periferia, sostiene. En ese sentido, la Argentina y Venezuela se convirtieron en los países con mayor llegada de inmigrantes, 1,4 millón y 1 millón, respectivamente, durante la última década.
Por otra parte, la violencia es la primera preocupación de los latinoamericanos. Es que, según las estadísticas, las ciudades latinoamericanas están entre las más peligrosas del mundo. El promedio mundial de homicidios es de 7 cada 100 mil habitantes y la región latinoamericana y caribeña registra índices de 20 asesinatos cada 100 mil.
Agencias AFP, EFE y ANSA,
y Ámbito Financiero


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