5 de septiembre 2013 - 00:00

La Argentina llega con su queja por los fondos buitre; Brasil, por el espionaje

Cristina de Kirchner ayer, al llegar a San Petersburgo, Rusia, para la cumbre del G-20. La pelea con los fondos buitre, el espionaje global de EE.UU. y su rechazo a una guerra en Siria serán los ejes de su exposición.
Cristina de Kirchner ayer, al llegar a San Petersburgo, Rusia, para la cumbre del G-20. La pelea con los fondos buitre, el espionaje global de EE.UU. y su rechazo a una guerra en Siria serán los ejes de su exposición.
San Petersburgo - Los temas económicos y el escándalo por el espionaje de los servicios secretos estadounidenses dominarán la agenda de los líderes latinoamericanos que participan en la cumbre de los veinte países más industrializados y emergentes (G-20) de San Petersburgo.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, adelantó ayer durante su viaje a la monumental ciudad rusa que buscará un encuentro "casual o formal" con su par estadounidense, Barack Obama, para plantearle la reprobación de México a las prácticas de espionaje de las cuales supuestamente fue objeto cuando era candidato.

Peña Nieto, que lleva nueve meses en el cargo, agregó que "de haber existido este espionaje, en conductas o en formas que no estén apegadas a derecho, evidentemente México las reprueba, las condena y demanda que haya un deslinde de responsabilidades y una investigación".

Según un reportaje difundido la noche del domingo por el programa Fantástico de la TV Globo de Brasil, la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) monitoreó los contactos de la presidenta brasileña Dilma Rousseff y espió también a Peña Nieto cuando era candidato.

Las revelaciones de espionaje a Rousseff y Peña Nieto fueron hechas sobre la base de documentos ultrasecretos entregados por el extécnico de la CIA Edward Snowden al periodista estadounidense Glenn Greenwald, del diario británico The Guardian, quien vive en Río de Janeiro.

No se descarta que también Rousseff, que ya se encuentra en San Petersburgo igual que Peña Nieto, intente hablar con Obama del tema, aunque no hay confirmación sobre un encuentro bilateral entre ambos, por ahora barajado sólo en algunos medios.

Brasil exigió que la Casa Blanca presente rápidamente explicaciones "formales y por escrito" sobre el tema, y en base a ello definirá los próximos pasos de su reacción, que podría incluir un aplazamiento o hasta una cancelación de la visita de Estado de Rousseff a Washington, programada para el 23 de octubre.

Greenwald añadió ayer más detalles y aseguró que los documentos demuestran que el espionaje norteamericano "se dirige muy personalmente a líderes democráticos".

El tema no afecta sólo a los latinoamericanos, porque el primer ministro de Dinamarca, Helle Thorning-Schmidt, anunció que a nombre de toda la Unión Europea (UE) hablaría con Obama en la cena que planeaba anoche compartir con los mandatarios nórdicos en Estocolmo sobre el espionaje de ciudadanos europeos por parte de la NSA.

De hecho, Obama reconoció errores de su administración en este tema. "Hubo momentos en los que los procedimientos no funcionaron como debían, pues son empresas humanas", dijo.

"Es probable que, ante las nuevas posibilidades técnicas, las leyes actuales no sean suficientes para proteger de los peligros de una recopilación de datos exagerada en internet y las líneas telefónicas", apuntó Obama. "Los peligros de abuso son hoy mayores que en el pasado". Por eso, señaló, se pidió a expertos que revisen todas las leyes y procedimientos. "Que podamos hacer algo no significa que debamos hacerlo", afirmó (ver nota aparte).

La presidente argentina, Cristina de Kirchner, trae en el primer lugar de su lista de prioridades "el tema de los fondos buitre pese a que hubo una negativa de Estados Unidos" para que la situación de la deuda "se mencionara en el documento final" de la cumbre.

"Vamos a plantear el tema porque no es algo que nos aqueje sólo a nosotros", afirmó la jefa de Estado al llegar al aeropuerto de la ciudad rusa.

La Argentina argumentó la semana pasada que si pagara de una vez los 1.330 millones de dólares que reclaman ante la Justicia de Estados Unidos los fondos que no aceptaron el canje de deuda, luego no podría cumplir con los que sí ingresaron en los canjes de 2005 y 2010.

Alertó, además, que esto podría empujar al país a una cesación de pagos, tal como ocurrió en 2001, en una de las peores crisis que vivió en su historia.

Otro de los grandes temas de la cumbre será Siria, que enfrenta a Estados Unidos con Rusia y también con China, que se opone a una intervención externa. Pero también Brasil y la Argentina rechazaron esta posibilidad.

Cristina de Kirchner rechazó los planes militares de los Estados Unidos en Siria. "A las muertes no se las soluciona con más muertes. Nadie quiere más guerras, hasta lo dijo el Papa y varias personalidades", dijo la jefa de Estado.

En el campo económico, la cumbre del G-20 prevé aprobar un "plan de acción de San Petersburgo". El objetivo es impulsar un crecimiento duradero de la economía mundial para crear empleo. Existe un amplio consenso en que el paso intermedio es sanear los presupuestos nacionales, aunque las metas de ahorro y los plazos para cumplirlas son muy discutidos.

El grupo de los 20 países más industrializados y emergentes quiere acordar también formas de luchar mejor contra la evasión impositiva y los paraísos fiscales, así como aumentar la regulación de plazas, agentes y productos financieros para evitar que se repita un crack especulativo. En San Petersburgo, los líderes del grupo intentarán ampliar la regulación a sectores aún no cubiertos, como aseguradoras, "hedge funds" y el llamado "sector bancario en la sombra".

Agencia DPA

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