7 de octubre 2010 - 00:00

La Argentina requiere nuevas tecnologías para alimentación

¿Cómo alimentar al mundo en los próximos 40 años? Según las Naciones Unidas, para el año 2043 tendremos una población de 9.000 millones de habitantes, es decir, 2.000 millones más que actualmente. Según la FAO (Organización de la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas), la producción agrícola mundial deberá aumentar un 70% en 2050 para alimentar a toda la humanidad. Para ello se calcula que la producción de carnes debe alcanzar 470 millones en 2050.

Pocas regiones del mundo tienen capacidad para responder a estos desafíos. La Argentina y Brasil son la reserva alimentaria de este nuevo mundo. La Argentina debe tomar la firme decisión de favorecer la introducción de tecnologías nuevas y seguras en la ganadería que aumenten la productividad y producción actual. El Plan Estratégico Agroalimentario del Ministerio de Agricultura es la herramienta pública que hoy busca alcanzar ese objetivo.

El sector lechero argentino es clave en el crecimiento económico nacional por la generación de empleo, desarrollo de regiones y la diversificación sustentable. Aproximadamente, el 70% del total de productores lecheros es considerado pequeño, es decir, no produce más de 3.000 litros por día y la mayoría lo hace en campos arrendados.

La mejor forma de incentivar la producción lechera es a través de la introducción de tecnologías que aumenten la eficiencia y productividad de las vacas. La proteína bovina somatotropina o bST es una de las tecnologías más estudiadas a nivel mundial con beneficios productivos y económicos demostrables (se calcula 1.000 litros de leche extra por año por vaca). Esto reduce la carga ambiental de la producción lechera y favorece una visión positiva de sustentabilidad.

Mucho se ha debatido sobre su uso, la salud, y percepción negativa del consumidor. La mejor forma de superar estas visiones arcaicas es utilizando la ciencia. La Organización Mundial de la Salud y la FAO consideraron que el uso de este producto veterinario no implica riesgo alguno a la salud humana y por lo tanto no hace falta establecer una restricción ni siquiera un límite máximo permitido; es decir, es un producto totalmente inocuo. Esta visión técnica de los organismos internacionales está avalada en el hecho de que más de 20 países ya la tienen aprobada y el último en hacerlo fue Uruguay (junio de 2010), que depende de sus exportaciones para mantener su economía. Brasil también la aprobó y hoy es exportador.

El otro debate que se viene instalando en nuestro país es el relativo al uso de la ractopamina en cerdos. También aquí surgen intereses antagónicos y visiones arcaicas. Lo que queda claro es que la inocuidad de la ractopamina en cerdos fue reafirmada científicamente por el CODEX el año pasado. Más de 26 países la tienen aprobada a nivel mundial, entre ellos Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Australia, EE.UU., México, Canadá y Sudáfrica. Nuestro país, además, importa carne porcina desde Brasil para su transformación en chacinados y nunca se ha registrado un riesgo a la salud. La Argentina debe lograr consolidar el incipiente crecimiento del sector porcino. Varios estudios indican que el uso de ractopamina en los últimos 28 a 42 días de alimentación proveería un aumento de peso, una mejor eficiencia en la alimentación animal y un incremento de la terneza de la carne.

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