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La bella J-LO brindó un show sólo prolijo
Respaldada por una orquesta y un cuerpo de baile profesionales, Jennifer Lopez lució su bella figura y cantó en los márgenes de prolijidad de quien es fundamentalmente una actriz.
Jennifer Lopez se rodea de una banda multinacional, un grupo numeroso de bailarines, una puesta que apunta a ser deslumbrante -aunque sin el brillo que se ha visto para otras figuras internacionales-, luces y viento, para cantar los nuevos y algo más antiguos hits que conforman «Love?», su disco más reciente que ya tiene sus muy escuchados cortes de difusión. Y cubre todos los flancos de lo que debe ser una cantante pop de éxito. Como si fuera poco, en su caso se agrega que es una actriz conocida internacionalmente -tanto por sus películas como por las historias personales que alimentan la llamada prensa del corazón-, que ha sabido moverse muy bien en el mundo mediático. Entre otras cosas, es jurado en el programa «American Idol» y más recientemente salió al mundo a la caza de talentos, junto a su socio y ex marido Marc Anthony, para el ciclo «¡QViva! The Chosen».
En Argentina, la respuesta del público frente a la «J-LO» cantante no es equivalente a la de otros lugares del mundo. Tiene 55 millones de álbumes vendidos aunque aquí las cifras no son tan significativas en el total; y si bien logró una buena convocatoria para su único concierto en GEBA, estuvo bien lejos de lo que ocurre aquí con cualquier otro artista pop exitoso. De todos modos, Lopez se mostró profesional y hasta feliz en su paso por Buenos Aires. Bromeó con el paso del tren recordando su pasado en el Bronx neoyorquino. Tuvo algunas palabras para sus hijos, los mellizos Max y Emme, y con eso llegó uno de los momentos emotivos. Hizo una única canción en español («¿Qué hiciste?»), pero un montón de sus hits, como «Love Dont Cost a Thing», «If you Had My Love» (en versión más acústica), «Lets Get Loud», «Papi», «On the Floor» o «Dance Again». Hizo subir al escenario a la pareja de tango argentina de Germán Cornejo y Gisella Galeassi (justamente, los elegidos en su programa de cazatalentos). Cantó en los márgenes de prolijidad de quien es fundamentalmente una actriz. Mostró su estilo de pop internacional en el que cabe un hip hop algo lavado. Tuvo el respaldo de una orquesta y un cuerpo de baile profesionales que cumplen con pautas sin salir de las normas. Hizo los consabidos cambios de ropa sin quitarnos la posibilidad de disfrutar jamás de la belleza de su figura. Y no faltó la medida pero habitual cuota de demagogia hacia el público argentino. Todo de manual.

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