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La carne argentina, en la mira de Corea y de Japón
La posibilidad de que Corea del Sur comience a comprar cortes de carne bovina argentina empieza a hacerse realidad. Se trata de un mercado de 250 millones de habitantes.
En principio, la Argentina inició negociaciones entre los funcionarios de Cancillería, SENASA, el Ministerio de Agricultura, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) y las autoridades de Corea del Sur, encaminadas hacia la apertura de un nuevo mercado en el mediano plazo. El dato lo dio a conocer Dardo Chiesa, consejero del IPCVA, en una reciente jornada a campo que el instituto organizó en el establecimiento agropecuario La Juanita, cerca de Laprida, Buenos Aires.
Además de las posibilidades que la Argentina tiene en el mercado chino, "ahora se suma el interés de Corea del sur, que ya pidió toda la documentación y respondió a los formularios que deben tramitarse. Hoy se trabaja sobre la parte sanitaria. Este país es un mercado que tiene 250 millones de habitantes. Las negociaciones se encuentran a mitad de camino", resumió Chiesa a Ámbito del Campo.
Corea del Sur importa alimentos de diferentes países por un total de u$s 23 mil millones, y de ese total u$s 3.000 millones corresponden a productos de origen cárnico, que incluyen productos bovinos, porcinos y aviar. Las ventas argentinas a ese destino en 2012, que no incluyen a las carnes bovinas, sumaron u$s 530 millones. De ese total, las exportaciones de pescados congelados totalizaron u$s 275 millones, de acuerdo con un trabajo elaborado por la Cámara Argentina de Comercio (CAC), publicado en 2014.
El mundo consume cada vez más carne, porque hay un proceso liderado por el sudeste asiático en pleno crecimiento. Al respecto, Chiesa señaló: "En China, cada año pasan unos 40 millones de personas de la ruralidad a la urbanidad y al mejorar su poder adquisitivo dejan de comer lo que tenían en su quinta para ir a presionar en los mercados. Viven mejor y comen mejor. Lo primero que hacen es comer carne, luego se visten, después se van de vacaciones o se compran un auto. Esta presión de la demanda hace que la carne se revalúe".
También Japón
En forma paralela, "también se iniciaron conversaciones con Japón", añadió Chiesa, en relación con este otro mercado potencial. Si Estados Unidos habilita la importación de carne proveniente de la Argentina, como ya informó este diario meses atrás (ver "Los bifes criollos desembarcaran en las góndolas estadounidenses"), el acceso a Japón se vería facilitado. En otras palabras, entrar con carnes argentinas al país del norte es como tener una visa a los mercados más exigentes en materia de sanidad y con un alto poder adquisitivo.
Estados Unidos dejó de importar carne de la Argentina tras la aparición de un brote de fiebre aftosa en abril de 2001, lo que costó al país el cierre de los principales mercados internacionales que compraban carne. En mayo de 2003, la Oficina Internacional de la Sanidad Animal restituyó a la Argentina el estatus de "país libre de aftosa con vacunación". Desde ese momento, la Argentina comenzó a reclamar la reapertura del mercado estadounidense para las carnes nacionales, e incluso con fondos del IPCVA se financiaron los honorarios de un importante estudio de abogados del país del norte para lograr la reapertura de ese mercado, que, entre otros países, es atendido por Uruguay, que posee igual estatus sanitario que la Argentina. A su vez, la Organización Mundial de Comercio (OMC) falló recientemente a favor de nuestro país en esa contienda, por lo que Estados Unidos debería abrir sus fronteras a las carnes criollas.
Tendencias
La apertura de todos los mercados nuevos que la Argentina explora obligará a los productores locales a producir animales más pesados. Asia pide un marmolado importante en los cortes (grasa intramuscular en el bife), que no se obtiene con granos y menos con pasto, ni tampoco con animales de 300 kilos.
"Nosotros vamos a Europa, decimos carne argentina y vendemos. En cambio, en China no conocen nuestro producto; por eso tenemos que hacer un esfuerzo para que nos conozcan. Los chinos, cuando ven nuestros bifes bastante rojos, y aunque uno les diga que esto es más sano, no los quieren. Ellos prefieren carne más engrasada, por eso hay que cambiar la forma de producir ese novillo", explicó Chiesa.
La demanda asiática crece un 30% cada año y se observa un gran vuelco de los 4.500 millones de habitantes al consumo de proteínas de origen animal. China 10 años atrás consumía de 0,150 a 0,200 de kilo por habitante por año y esa cifra llegó hoy a 0,600. El 40% del volumen de carnes exportadas desde la Argentina tiene actualmente como destino China, país que apenas dos años atrás compraba muy poco. Por entonces, la Argentina tenía 13 plantas habilitadas para la exportación y hoy ya suman 17.
Los principales cortes comprados por China son garrón y brazuelo. La Argentina hoy pelea en el mercado chino para ingresar con carne con hueso, que en el caso de nuestro país es el asado. El gigante asiático compra carnes a los paraguayos, a los uruguayos, a los australianos y, por supuesto, también a la Argentina.
China importó de la Argentina 11.028 toneladas de carnes rojas en 2013. Esa cifra trepó a 19.732 toneladas en 2014, casi un 79% más respecto del año anterior. En lo que va de 2015, las colocaciones locales de carnes rojas en el país asiático superaron las 12.000 toneladas, de acuerdo con datos del SENASA.
Proyectando a 2050
Las conclusiones del Congreso Mundial de Carnes realizado en Pekín un año atrás, organizado por el Secretariado Internacional de la Carne, indicaron que en 2050 en el mundo habrá 9 mil millones de habitantes y hoy no está disponible la tecnología que permitiría atender semejante demanda de alimentos, situación que ubica a la Argentina en un lugar de privilegio con un protagonismo fundamental. "Debemos ponernos de acuerdo en qué hacemos con ese potencial y cómo abasteceremos al mundo. Y dentro de la ganadería, la carne va a ser tan cara como el caviar ruso", reflexionó Chiesa.
Para la próxima década se espera un aumento del comercio mundial de carnes de 2,2 millones de toneladas. La Argentina produjo 2,6 millones de toneladas en 2014. En 10 años, el mundo va a pedir el equivalente a una producción anual de carne de la Argentina y se espera un crecimiento del consumo del 22% para 2023.
China y Rusia, en tanto, aumentan sus exportaciones de carne de cerdo y de pollo porque pueden producirlos, pero saben muy bien que no pueden producir más carne de origen vacuno.
Granos, la clave
Según Chiesa, el camino que viene es la recría a pasto y la terminación a grano, y la Argentina es un superproductor de granos. Es bueno utilizar esos granos para darles valor agregado a las carnes, ya sean de pollo, cerdo o bovino. No se debe entrar en la discusión de producir carne a grano o a pasto, tampoco en la de ganadería o agricultura, ya que la respuesta es ganadería con agricultura, sabiendo utilizar los granos.
Una década atrás, la capitalización de hacienda era un buen negocio, pero desde entonces y hasta la fecha desapareció del país. Sin embargo, hoy hay gente que comenzó a interesarse por el pasto y cree en el negocio ganadero como una posible inversión.


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