7 de octubre 2009 - 00:00

La ciencia, sólido tema de Gaarder

La ciencia, sólido tema de Gaarder
Jostein Gaarder, «Maya» (Madrid, Punto de Lectura, 2009, 472 págs.)

El encuentro de tres parejas en las islas Fidji desencadena una serie de historias, a modo de un rompecabezas, que buscan resolver el enigma de los posibles vínculos entre una mujer del presente y una maja que aparece en dos cuadros del Museo del Prado, en uno vestida y en otro desnuda, que fueron pintados dos siglos atrás. A la vez busca ver qué aporte viene dando la ciencia al enigma del sentido final de la vida, y muestra que el viejo romanticismo es una salida, en tiempos donde las religiones han perdido su importancia, ante el dolor por la fragilidad de la vida, y ofrece, finalmente, como otra consolación, reconocer que este mundo «es esa mera ilusión que los hindúes llaman maya, y donde en realidad todas las cosas están secretamente unidas, el universo es un solo ser, y todos somos sólo una etapa de la evolución de la naturaleza».

Esa angustia por la brevedad de la existencia que a algunos lleva a la filosofía y a otros los vuelca hoy hacia los avances de la ciencia, la marca Gaarder reiteradamente con la frase «se tarda miles de millones de años en crear un ser humano y sólo unos segundos en morir».

El noruego Joystein Gaarder alcanzó fama mundial con su novela didáctica «El mundo de Sofía» , que antes de convertirse en texto escolar, ya había vendido veinte millones de ejemplares en el mundo. En esta novela que considera «la más personal» se interna en el mundo de la ciencia, sus personajes integran a sus aventuras la teoría del big bang, de la evolución de las especies, de la relatividad, el misterio de los números, los sorprendentes caminos de la creación artística, los alguna vez descifrables juegos del azar y la casualidades.

Gaarder se sirve de las historias del biólogo noruego Frank y su mujer, la paleontóloga Vera, el escritor británico John Spooke y su adorada Sheila, el periodista de televisión español José y su mujer, la bailaora gitana Ana María Maya, que es idéntica a la duquesa de Alba que pintara Goya, para enfrentar al lector al milagro de la existencia humana, a que su soberbia le impide recordar que no sólo es hermano de los monos sino tambien de lo sapos y los protozoarios. Gaarder sabe pasar en esta obra del maestro de filosofía que practica la novela de difusión didáctica a la novela de ideas, con sólida estructura narrativa, para plantear, en definitiva, esa idea ética de Gandhi que ha hecho su emblema: «nunca subestimes la capacidad de un individuo de cambiar el mundo».

M.S.

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