4 de octubre 2012 - 00:00

La ciudad, un caos por la protesta

Una jornada de intenso caos fue el resultado que dejaron las manifestaciones de ayer por parte de la Prefectura Naval y Gendarmería Nacional en dos escenarios claves de la Capital Federal en los que se reclamaba una solución a los recortes salariales que sufrieron los miembros de la fuerza.

Efectivos de Gendarmería se concentraron en el edificio Centinela, en el barrio de Retiro, donde en una primera instancia rechazaron la propuesta realizada por el Gobierno. Allí, el suboficial mayor Pedro Hansen aseguró que permanecerían en el Centinela «hasta que se dé una solución a los reclamos».

El segundo escenario de conflicto tuvo lugar en el edificio Guardacostas, en Puerto Madero, donde se concentraron efectivos de Prefectura que pedían que personal subalterno pueda ingresar al edificio para negociar. Hasta allí se movilizaron algunos empleados del SENASA, para solidarizarse con el reclamo, pero a su llegada los echaron instantáneamente. Mientras que, horas más tarde, un grupo reducido de efectivos de la Policía Bonaerense se sumó a las protestas. Pero en esa ocasión, los efectivos de esa fuerza fueron recibidos con aplausos.

Agredido

En ese mismo lugar, el director general de Logística de Prefectura, Norberto Venerini, fue agredido en inmediaciones del edificio. En una inédita protesta dividida en dos puntos de Buenos Aires, el malestar fue aumentando con el correr de las horas, y Puerto Madero se transformó en un verdadero caos. Los manifestantes cortaron el tránsito y se restringió la circulación por la avenida Eduardo Madero.

En un principio, los efectivos propusieron movilizarse a Plaza de Mayo, pero finalmente desistieron.

A lo largo del día el reclamo detonó en otras partes del país y se fue adhiriendo más personal de Gendarmería y Prefectura a las protestas iniciadas el martes. Así, los reclamos por las modificaciones salariales se extendieron hasta Rosario, Mar del Plata, Quequén, Zárate, Jesús María, Posadas, San Juan, Paso de los Libres, La Plata, Comodoro Rivadavia, Barranqueras y Río Gallegos.

El caos estalló el martes, cuando los prefectos se mantuvieron acuartelados durante todo el día porque sufrieron una recomposición salarial que significó una caída de entre el 30% y el 60% en sus sueldos.

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