14 de diciembre 2011 - 00:00

La disyuntiva europea: ¿Argentina 1995 o 2001?

Víctor A. Beker - Economista
Víctor A. Beker - Economista
La Argentina tiene el raro privilegio de haber servido como un laboratorio de experimentación económica. Ello significa que de su experiencia pueden extraerse enseñanzas válidas para otras economías.

Durante la década de los 90 y a principios de la actual, el país atravesó sucesivas crisis económicas. Las dos de mayor envergadura fueron la de 1995 y la de 2001. Ambas experiencias son relevantes para analizar las alternativas que enfrentan hoy los países europeos.

Tras la devaluación mexicana de diciembre de 1994, los mercados apostaban a que la Argentina actuaría de la misma manera. Entre diciembre de aquel año y marzo de 1995 el Banco Central perdió el 27% de las reservas internacionales. El drenaje sólo se detuvo ante el anuncio de que el FMI y otros organismos internacionales habían puesto a disposición del Gobierno argentino un monto de casi 8.000 millones de dólares, lo cual implicó incrementar las reservas en un 55%.

Éste es el elemento que sigue faltando en el plan «Merkozy». Sólo dotando al Fondo de Estabilización Europeo del suficiente poder de fuego como para anunciar que está dispuesto a adquirir los bonos de los países endeudados de modo de asegurar que la tasa implícita en cada caso no supere un cierto techo -por ejemplo, un 7,5%- se podría detener la oleada vendedora actual.

La experiencia argentina de 1995 indica que esto podría permitir ganar tiempo -aquí dio un margen desaprovechado de 6 años- para tomar las medidas de fondo que permitan reducir la brecha de productividad entre el norte y el sur europeo -la causa de fondo de la crisis- y reestructurar la deuda, estirando sus plazos de vencimiento.

A falta de esta opción, lo que queda a los países endeudados es el default con la consiguiente salida del euro. Claro está que esta alternativa obligará a los Gobiernos europeos al rescate del sistema financiero, en cuyas carteras abundan los bonos de los países que recurrirían a dicha medida extrema. Lo que no aporten al Fondo de Estabilización para sostener los bonos europeos terminarían aportándolo para el salvataje del sistema financiero. Evitarán Guatemala para optar por Guatepeor.



(*) Economista. Director del Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano y profesor titular consulto de la UBA.

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