«La eurozona no va a estallar», desdramatizó ayer PhiMarchessaux, CEO de BNP Paribas. El economista francés disertó ante el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), donde pronosticó que los países europeos no entrarán en default ni abandonarán la moneda comunitaria. Marchessaux señaló que las naciones del Viejo Continente se debaten entre dos posturas ante la crisis. «Los franceses dicen que hay que rescatar a todos los Estados en dificultades, y los alemanes -en cambio- sostienen que no quieren pagar para mantener la virtuosidad de otros países», distinguió.
A continuación, los conceptos más destacados del economista:
No creo que los países europeos caigan en default, y una salida del euro es muy difícil desde un punto de vista político. Lo importante será ver la respuesta de la gente al endurecimiento fiscal y los ajustes que están planteado los países de la zona euro. Hay que ver lo que sucede en Grecia con las huelgas.
La crisis minó la confianza en el euro. El clima general y el sentimiento de las personas están relacionados con la desaceleración de la economía. En 2010 vemos cómo decrece la poca confianza que se había reconstruido desde la caída de Lehamn Brothers en 2008. En Europa hay una política fiscal fuerte. La zona euro tiene un déficit entre el 6% y el 7% del PBI, menor que el de Estados Unidos. Lo que sucede es que los mercados se están enfocando en lo que sucede en los países más débiles.
Los paquetes de ayuda son aceptables hasta el momento. Quizás hayan sido tardíos. Los países europeos no pudieron mostrar solidaridad ante la crisis. Hubo grandes fugas, volatilizad y aumento de los spreads. Hay preocupación por el impacto a largo plazo. Se trata de una crisis sistémica. Los bancos centrales dijeron que quieren inflación 0, aunque entre el 4% y el 5% también es aceptable. Se vive un período de mucha aversión al riesgo.
La eurozona no va a estallar. El proyecto político es más fuerte que esta crisis. Se va a respetar la gobernabilidad de los países. La moneda europea es un proyecto político, y como tal, hay que darle continuidad.
Se sabe que el control no fue suficiente. No obstante, existen diferencias entre Francia y Alemania. Los franceses dicen que hay que rescatar a todos los Estados con dificultades, y los alemanes -en cambio- que no quieren pagar para mantener la virtuosidad de otros países. Ni Alemania ni Francia quieren que Grecia se salga del euro. Subirían mucho las tasas y aumentaría la volatilidad.
La caída del euro frente al dólar es coyuntural. Sin embargo, hoy vemos un debilitamiento fuerte de la moneda que quizás se pueda debilitar más en el futuro. Las industrias tienden a salir de los países occidentales, lo cual redefinirá el mapa del mundo.
Los gobiernos europeos no entendieron los peligros de no reaccionar a tiempo, porque Grecia era visto como un problema menor en relación con Europa. Fuimos muy lentos. Hoy los mercados dicen que no confían en que la UE pueda funcionar. La crisis europea presenta un gran desafío.
Las economías europeas, después de esta crisis, podrán mantener el «estado de bienestar», pero la gente deberá pagar esto. Habrá una reducción en los salarios y tendremos que trabajar más años. Aniquilar al «estado de bienestar» no es una opción.
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