13 de diciembre 2016 - 00:00

La fantasía desembarca en Recoleta

"El museo de los mundos imaginarios", exposición curada por Rodrigo Alonso y presentada en 2014 en el MAR (Museo de Arte Contemporáneo de Mar del Plata), desembarca en el Centro Cultural Recoleta desde mañana a las 19 con casi 30 artistas visuales clásicos y contemporáneos de la Argentina.

La naturaleza de la muestra es esencialmente fantástica, desde la instalación de Marcela Cabutti "¡Mira cuántos barcos navegan aún!", donde un animal observa a un barco de papel, a "El silencio de las sirenas" de Eduardo Basualdo, un inmenso lago cuyo epicentro provoca una suerte de remolino.

La disposición casi laberíntica hace irreconocible el inmenso hangar que siempre asemejó ser la sala Cronopios, conectada con las salas J y C.

"La exposición reúne aproximadamente 70 obras de 30 artistas y existen tres temáticas: lo mágico, lo esotérico y los rituales; los animales mitológicos, como las sirenas; y el extrañamiento de lo cotidiano", explica el curador de la muestra, Rodrigo Alonso.

El título de la muestra está inspirado en "El libro de los seres imaginarios" de Jorge Luis Borges, un inventario de criaturas y seres extraños. "La muestra es bastante parecida a la de Mar del Plata, pero más pequeña. Aquélla era más borgeana que ésta, que sólo toma el nombre del libro", aclara el curador. Pero hay una referencia al autor de "El Aleph": es la obra que abre el recorrido y marca lo más alejado del arco temporal, una pieza de Xul Solar de 1920, "Marina".

La literatura fantástica tiene su lugar también en los trabajos de Raquel Forner, Duilio Pierri y Dolores Avendaño: esta última dio vida a los protagonistas de cuentos infantiles, entre ellos, a Harry Potter.

Las sirenas, presentes de forma tácita o implícita, están en los personajes de Marcos López y Susan Consorte. Liliana Porter transmuta juguetes y souvenires en protagonistas de situaciones asombrosas en sus objetos, instalaciones y videos. Eugenia Calvo extrae magia de los espacios domésticos manipulando los muebles de su propia casa y Javier Bilatz invita al juego y la participación en su obra interactiva.

En la sala C se pueden ver los universos acuosos y luminosos de Gyula Kosice en diálogo con la ballena del colectivo Proyecto Biopus. Este grupo de artistas se inspira en los invertebrados que devoran los huesos de las ballenas muertas depositadas en las profundidades de los océanos.

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