- ámbito
- Edición Impresa
La guerra del Colón en su etapa más crítica
Una de las repetidas demostraciones de protesta de este año a las puertas del Teatro Colón.
Ayer fue levantado el concierto correspondiente a la función de abono de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, un día después de que de manera escandalosa se cancelera la función de Gran Abono de la ópera «Falstaff» de Verdi, con la totalidad del público ya ubicado en la sala. En aquella oportunidad, como informó este diario, un grupo de trabajadores afiliados a ATE (estatales) había ocupado el escenario realizando una asamblea, y el director del Colón Pedro Pablo García Caffi debió salir al proscenio para dar explicaciones.
Sin embargo, en la larga historia de conflictos entre la dirección y los gremios (y que anteceden a esta gestión, basta recordar la suspensión de un concierto de Martha Argerich durante los años de Leandro Iglesias y Marcelo Lombardero en el Colón y Jorge Telerman en el gobierno de la ciudad), lo novedoso en estos días es que el sindicato mayoritario que nuclea a los trabajadores del Colón, Sutecba (municipales), ha salido a hablar por primera vez. Mediante un comunicado difundido a los medios, los voceros de este gremio expresaron que «no reconocemos ni compartimos la medida adoptada por un grupo minoritario de trabajadores del Teatro, quienes arrogándose la supuesta representatividad de todos los trabajadores enunciados, deciden realizar medidas de acción directa, entorpeciendo el objetivo primario y elemental de esta casa, que es levantar el telón y difundir las expresiones artísticas».
«Estamos de acuerdo con todo reclamo que reafirme la condición de un Teatro de producción propia, con cuerpos estables, carrera y estructuras acordes al profesionalismo de nuestro trabajo (...) Asimismo resaltamos la necesidad de salarios que dignifiquen la importancia de esta institución, y por los cuales actualmente estamos manteniendo conversaciones de manera correcta y fluida por los medios tradicionales de negociación, o sea, paritarias sectoriales gremiales».
En diálogo con este diario, dos delegados sindicales afiliados a Sutecba, Juan Barrile (Coro Estable) y Alejandro Díaz (Servicios Auxiliares) dieron sus puntos de vista: «El Coro Estable está compuesto por 106 personas, de las cuales sólo unas 11 o 12 pertenecen a ATE. Esto quiere decir que 85% no está de acuerdo con el paro, y yo le diría que esto se reproduce en el resto de los cuerpos. Tal como dijimos en el comunicado, nosotros estamos de acuerdo con el hecho de que hay muchísimas cosas que tienen que mejorar: la gente del coro hoy está cobrando menos que el Polifónico o que el Coro Estable del Argentino de La Plata, cuando siempre los sueldos del Colón eran la referencia más alta por la excelencia del teatro. Y así como menciono esto podrían sumarse muchos otros puntos, sin embargo, el marco en el que estamos trabajando es el de las paritarias y no el de la violencia, porque eso no conduce a nada. Cuando a mí me pregunta alguien, al enterarse de que trabajo en el Colón, si estoy de paro, le respondo que no».
Díaz, de Servicios Especiales (área que comprende archivos musicales, coordinaciones artísticas, coordinación de escenario, etc.), coincide en esa apreciación y añade la necesidad de la profesionalización completa para su campo. «Además de las imprescindibles mejoras salariales, ya que nuestros sueldos se han depreciado en el tiempo, es importante el establecimiento de una carrera, la reorganización de nuestra actividad. A gran escala esa debe ser la decisión, y siempre en el marco de las paritarias sectoriales y no de forma inconsultamente violenta. El paro es un recurso legal, pero también es una medida extrema, y por supuesto la decisión de llevarlo adelante debe tener quórum, que no fue el caso en el caso de estas asambleas de unas cuarenta personas».
En su área, Díaz señala que trabajan 50 personas, de las cuales 26 están afiliadas a Sutecba y el resto es independiente. «Sin embargo», aclaró «cuando hay elecciones todos concurren a votar».
«Nosotros no queremos pelearnos con el público porque eso también significa pelearnos con nosotros mismos», agregó Barrile. «Anteanoche, el coro estaba listo para salir a escena y no pudo cantar. ¿Seguiremos sin actuar después de haber tenido cerrado el Colón varios años por las obras de restauración? El tiempo de un artista no es largo, y no trabajar es la muerte».


Dejá tu comentario