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La interna santafesina domina todo

Sin ser una ciencia exacta, en este caso la abundancia de precandidatos tanto en el ala oficialista como en la oposición dificulta incluso el trabajo para el pronosticador más entrenado.
Sin posibilidad de reelección y con un «prudente» anhelo por anotarse en la carrera hacia la presidencia, Hermes Binner abre el juego para nuevas fórmulas dentro del Frente Progresista. Socialistas y radicales pujan por encabezar la dupla que peleará en 2011 por quedarse en la Casa Gris por cuatro años más.
El titular del socialismo, Rubén Giustiniani, ya transita los primeros pasos de la campaña interna junto al candidato de Binner, su actual ministro de Gobierno, Antonio Bonfatti. El intendente de Rosario, Miguel Lifschitz, también ocupa un rol clave y es, hoy por hoy, el que mejor mide en las encuestas, junto con el kirchnerista Agustín Rossi, otro que se lanzó para ocupar la Casa Gris.
La maraña de los socialistas hizo eclosión el fin de semana, luego de que el propio Binner fustigara a Giustiniani. Dijo que «no» conoce «su proyecto» y que «hay que jerarquizar los intereses colectivos sobre los intereses individuales».
Casi como una respuesta al ataque, Giustiniani lanzó ayer en Rosario el Instituto Programático Santafesino «con el objetivo de formular propuestas de gestión para los distintos ámbitos de decisión política». Y dijo que «el 22 de mayo vamos a ver qué candidato es testimonial».
En su entorno recuerdan también que Binner y Bonfatti en el 95 no formalizaron su mandato de concejales para acceder a la intendencia.
Frente a ese cruce aparece el intendente Lifschitz, que pregona a los cuatro vientos la necesidad de que el socialismo defina por consenso un candidato. Su postura ya encuentra respaldo en varios sectores del partido, que incluso ven en Lifschitz al mejor posicionado para convertirse en el «candidato del consenso».
Por el lado radical, el intendente de Santa Fe, Mario Barletta, pelea por capitanear la fórmula. También los diputados nacionales Carlos Comi (ARI) y Fabián Peralta (GEN), al igual que el dirigente radical Luis Cáceres, siguen la misma meta, con el objetivo último de que no se repita otro mandato del Frente Progresista en Santa Fe con un socialista a la cabeza.
Esta pretensión ha generado una fractura múltiple dentro del Frente Progresista y su suerte dependerá no sólo de la estrategia de campaña sino de los acuerdos que Binner selle con la UCR nacional.
Cáceres, conocido radical histórico, podría complicar los planes de Barletta si consigue reunir el apoyo de concejales y dirigentes de la provincia.
En la oposición, fundamentalmente peronista -aunque con variantes-, ya son diez los que se postulan para la contienda electoral. El jefe de la bancada del Frente para la Victoria de la Cámara de Diputados de la Nación, Agustín Rossi, y el ex canciller kirchnerista, Rafael Bielsa, ya lanzaron sus precandidaturas. Pero a estas alturas, el único que se mantiene parejo en el andarivel es Rossi, que sumó recientemente el apoyo de diferentes agrupaciones (Si Evita Viviera, Movimiento Santafesino por la Justicia Social y el Movimiento Evita), lo que lo posiciona clara ventaja frente al ex canciller.
En la misma sintonía, se suben a la cruzada por cambiar el color del oficialismo en Santa Fe el ex gobernador y actual diputado nacional por el PJ Federal, Jorge Obeid; el titular del PJ santafesino, Ricardo Spinozzi; el intendente de Rafaela, también del PJ, Omar Perotti; el diputado nacional y ex ministro de Educación durante la gobernación de Carlos Reutemann, Daniel Germano, Carlos Bermúdez (ex defensor del Pueblo), el senador Juan Carlos Mercier, Oscar «Cachi» Martínez (un peronista funcional al socialismo) y el diputado provincial Norberto Nicotra.
Si bien, en principio, el PJ definiría un solo candidato en internas, desde el kirchnerismo se analiza también la posibilidad de que el Frente para la Victoria se presente por separado.
Por caso, ayer el propio Obeid dijo que al peronismo «no le sobra ningún voto para ganarle al socialismo», remarcando la necesidad de avanzar dentro del justicialismo en una unidad que permita derrotar al socialismo en las elecciones provinciales. El ex gobernador recordó que el peronismo ganó las elecciones legislativas de 2009 «por casi dos puntos y con su mejor candidato, que fue Reutemann, de manera no nos sobra ningún voto para ganarle al socialismo». Y dijo respecto de su postulación a un nuevo período al frente de la Casa Gris, que se presentará sólo si el justicialismo va unido y si Reutemann se lanza para la presidencia.


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