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La Justicia cerca a dos jefes del imperio Murdoch, afines a Cameron
Andy Coulson y Rebekah Brooks, editores claves del Grupo Murdoch y del armado político del premier David Cameron, deploraron ayer la imputación en su contra, que les podría acarrear cárcel.
El affaire, que supuso el cierre del tabloide más vendido del Reino Unido, el dominical News of the World, y desató una tormenta en la que se vieron implicados periodistas, policías y políticos, entró ayer en la fase judicial decisiva.
En total, un investigador privado y siete periodistas fueron acusados por Alison Levitt, representante de la Fiscalía Pública, de pinchar los teléfonos de hasta 600 personas, entre ellas estrellas como Angelina Jolie, Brad Pitt, Paul McCartney, la familia real, Jude Law, el futbolista Wayne Rooney y políticos como el expremier laborista Gordon Brown y el exministro David Blunkett.
Los acusados, incluidos la hasta hace un año todopoderosa Brooks, exconsejera delegada de News International, y Coulson, quien fue director del periódico antes de ser contratado por Cameron, acumulan un total de 19 acusaciones y deberán comparecer ante el tribunal londinense el 16 de agosto. Podrían recibir penas de cárcel. La Fiscalía sostiene que las escuchas no eran prácticas aisladas o decididas por mandos intermedios del Grupo Murdoch o detectives privados, como siempre han alegado los responsables del periódico.
Los editores y ejecutivos habrían ordenado intervenir comunicaciones entre octubre de 2000 y agosto de 2006, no sólo de estrellas, sino también de protagonistas o testigos comunes de casos judiciales, como Milly Dowler, una niña de 13 años asesinada en 2002 por un pederasta.
La revelación de que los periodistas del tabloide pincharon los teléfonos de esa niña causó una enorme conmoción pública y desató en julio de 2011 un tsunami, que pocos días después llevó al cierre del dominical News of the World, que vendía en ese momento más de 2,6 millones de ejemplares.
La exconsejera delegada de News International, rama británica del imperio mediático de Murdoch, se confesó ayer «destrozada y enfadada» y tildó de «particularmente ofensivas» las acusaciones de la Fiscalía con relación al caso Milly Dowler. «No soy culpable de esos cargos. No he autorizado pinchazos ilegales a teléfonos bajo mi dirección y ni siquiera he tenido constancia de que se cometieran», insistió la que fuera mano derecha y protegida de Murdoch.
La que fuera una de las personas más poderosas del mundo del periodismo en el Reino Unido, con estrechos lazos con el poder, ya había sido procesada, junto con su marido Charlie Brooks, en una investigación paralela a este escándalo por obstrucción de justicia.
Por su parte, la acusación contra el exjefe de prensa del primer ministro conservador David Cameron tiene connotaciones aún más políticas, ya que Coulson fue nombrado jefe de prensa de Downing Street en mayo de 2010, cuando el escándalo de las escuchas empezaba a resonar. Aunque Coulson acabó renunciando a su cargo, el primer ministro británico siempre dijo confiar en la inocencia de su asesor y amigo, y pidió que se le diera una segunda oportunidad. También toca a Cameron la implicación de Brooks, de quien es amiga y a quien dio ánimo no bien estalló el affaire.
En una breve declaración ante los medios delante de su casa de Londres, el periodista también se declaró «extremadamente decepcionado» tras conocer la decisión de la Fiscalía y también particularmente molesto con la acusación relativa a la niña asesinada. «En el News of the World trabajábamos a favor de las víctimas de la delincuencia, particularmente de los delitos violentos», aseguró Coulson, aparentemente afectado.
El resto de los imputados por la Fiscalía son el detective Glenn Mulcaire, considerado responsable material de los pinchazos; Stuart Kuttner, ex director gerente del periódico; los exdirectores adjuntos de ese tabloide Greg Miskiw, Ian Edmondson y James Weatherup, y Neville Thurlbeck, ex redactor jefe del medio, detenido en varias ocasiones.
Agencias EFE y Reuters, y Ámbito Financiero

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