28 de abril 2016 - 00:00

“La ley del actor no estimula la producción”

Gabriel Goity: “Tengo particular predilección por los personajes a los que no les fue bien de crítica o público. Guardo cariño por esos proyectos”.
Gabriel Goity: “Tengo particular predilección por los personajes a los que no les fue bien de crítica o público. Guardo cariño por esos proyectos”.
"Me hice actor para no ser empleado. Detesto cumplir un horario, claro que puedo hacerlo pero sé que, como actor, al día siguiente estoy libre", dice Gabriel "Puma" Goity quien sin embargo trabaja en tres proyectos simultáneos: protagoniza la miniserie "Psiconautas", que se emite desde la semana pasada en TBS los lunes a las 23.30, acompañado por Florencia Peña, Verónica Llinás, Martín Piroyansky, Luis Ziembrowski y Julieta Zylberberg.

El actor también forma parte del musical para vacaciones de invierno "Peter Pan", donde encarnará al Capitán Garfio, y estrenará en el Paseo La Plaza una obra aún sín título de Matías Del Federico, autor de "Bajo terapia", con Mauricio Dayub y dirección de Marcos Carnevale. Dialogamos con Goity.

Periodista: En la serie asiste a una terapia de grupo, ¿cómo es su personaje?

Gabriel Goity:
Gorsky es un suboficial de la Policía cuya característica saliente radica en que es judío practicante. Así que por la gran culpa que le genera pegar palazos a los barras bravas, encuentra la necesidad de hacer terapia y se anota en un club de barrio del conurbano. La terapia funciona como salida onerosa para esos laburantes y los atiende un supuesto psicólogo, que encarna Willy Toledo.

P.: ¿Qué personajes prefiere a la hora de actuar?

G. G.: Tengo particular predilección por los personajes a los que no les fue bien de crítica o público. Guardo cariño por esos proyectos porque creo que los personajes más exitosos se cuidan solos. Es como la mamá que cuida a los hijos enfermos, o que les cuesta el colegio, y los que están sanos o estudian solos se preguntan cuándo les va a dar bolilla su madre. Ese tipo de injusticias se cometen. No sé por qué no gustan algunos y otros sí pero creo que los personajes son en su circunstancia. Hice personajes maravillosos que no tuvieron contexto...

P.: ¿Algún ejemplo?

G. G.:
Recuerdo con mucho cariño la historia de dos enfermos de amor: un perro gran danés, que encarnaba yo, enamorado de su dueña. Se llamaba "El amor", dirigida por Cristina Banegas en el Club del Vino, con Luis Ziembrowsky, Antonio Ugo y Belén Blanco. Ese amor superaba tiempo y lugar, la dueña utilizaba al perro para que le practique sexo oral y él lo hacía con devoción absoluta porque la amaba. Cuando ella moría el perro no podía aceptarlo y permanecía en ese departamento donde había vivido con ella. Las críticas nos masacraron y con Cristina hicimos el aviso con el slogan "Vea la obra con las peores críticas".

P.: ¿Y tuvo éxito?

G. G.:
No, había funciones en que no había ninguna entrada vendida y hacíamos reunión de elenco. Un día llegaron 3 parejas, habrán pensado que ´El amor´ sería romántica, que podrían comer rico, y para nosotros era una multitud: 6 personas. Era como si nos hubieran dicho 360 personas. Entraba yo semidesnudo como el gran danés, jadeando como un perro y comenzaba la escena de sexo oral. A los 5 minutos se levantaron y se fueron. Yo terminaba aullando pero no había nadie, y después vino el apagón. Eran ceremonias paganas. Recuerdo a Cristina y a Cacho Vázquez, su marido de entonces y dueño del lugar, tomando vino en el fondo.

P.: ¿Qué puede decir de la floja temporada teatral que vivió en Mar del Plata con la obra junto a Florencia Peña?

G. G.:
Diciembre y principios de enero fue muy bravo a todo nivel, hotelero, gastronómico, con muy poca gente. Pero cuando arrancamos diciendo que había poca gente lo hacíamos también porque detestamos a los actores hipócritas que salen a gritar que tienen un éxíto maraviloso y localidades agotadas. Entonces hicimos lo contrario.

P.: En esta serie trabaja para Turner y Navajo Films, ¿qué diferencia encuentra entre trabajar para canales de TV locales o productoras como Polka o Underground?

G. G.:
Polka y Underground hacen programas clásicos, hacen comedia romántica y de ahí se espera siempre lo mismo. El televidente cuenta los días para que llegue el beso entre los protagonistas y el afiche anuncia "Hoy se dan el beso". Evidentemente funciona y alrededor de eso están los diferentes personajes, que no escapan mucho a la media.

P.: Pero nadie espera encontrar un gran danés.

G.G.:
Claro que no. Con esta miniserie hay otra posiblidad, que no sería justo compararla con una tira que dura todo el año, y por eso van a lo seguro. Acá hay algo más jugado en cuanto a los personajes, es un programa coral donde cada uno tiene rasgos muy personales. Cada capítulo se centra en algún personaje, son sólo diez episodios. Además tiene un formato de media hora que agradezco como espectador porque es el tiempo justo para sentarse y concentrarse. No veo mucha ficción en TV, sólo deporte.

P.: Otra ventaja de los diez capítulos es que escapa a la "esclavitud" de grabar una tira.

G.G.:
Detesto ser empleado en cuanto a cumplir un horario, claro que puedo hacerlo pero sé que al día siguiente estoy libre. Con todo respeto lo digo pero el formato empleado no me gusta, de hecho me hice actor para no ser empleado, es decir, si hay mucho trabajo bienvenido y quizá trabajo 8 días seguidos, como también puede haber épocas sin trabajo.

P.: En línea con los empresarios, dijo que la ley del actor no va a servir... ¿por qué?

G.G.:
Porque no estimula la producción y es una ley anacrónica. No está de acuerdo con la realidad de nuestra profesión. Considera al actor como un trabajador común. Y no es así. No somos iguales a un empleado de una panadería o una zapatería, de nuevo con todo respeto, pero cada actor es distinto y tiene una categoría diferente. En mi caso, no tengo una relación asimétrica con los productores sino que funcionamos como socios, porque de común acuerdo pactamos días de funciones, vacaciones, todo se conversa. Con esta ley será más difícil contratar a un actor y será más problemático inclusive para TV, así habrá más latas. Hay que buscarle la vuelta, no es sencillo. No somos empleados ordinarios.

P.: ¿Cómo se prepara para el musical de Peter Pan?

G.G.:
Es una apuesta tremenda para el Gran Rex con Ariel del Mastro. Me encanta hacer al Capitán Garfio, es un personaje de leyenda y del universo teatral que está en el común de todos. Es fantástico interpretarlo y además avanzar en mi proyecto a la noche en el Paseo La Plaza.

P.: ¿De qué se trata?

G.G:
Es una comedia de Matías Del Federico, se lanza en julio y trata sobre matrimonios que eligen no tener hijos porque sienten que la vida con hijos no es vida y tienen una posicion fundamentalista sobre el tema.

Entrevista de Carolina Liponetzky

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