8 de octubre 2012 - 00:00

“La locura es horrenda y no está ligada al genio”

Eliseo Subiela: «Después de esta experiencia empecé a sentir que el teatro es verdad y que el cine es mentira, o está mucho más lejos de la realidad».
Eliseo Subiela: «Después de esta experiencia empecé a sentir que el teatro es verdad y que el cine es mentira, o está mucho más lejos de la realidad».
«Los directores de teatro son espectadores de cine que no quisieron abandonar la sala cuando terminó la película» bromea Eliseo Subiela. La cita pertenece al cuaderno de Rémoro Barroso, protagonista de su última película, «Paisajes devorados», cuyo estreno está previsto para enero o febrero de 2013. Este testimonio apócrifo tiene que ver también con el flamante debut de Subiela como director teatral.

Hace unos meses estrenó en el interior su propia versión escénica de «Hombre mirando al Sudeste» la película que en 1986 lo consolidó como cineasta y le dio su primer éxito. Con este espectáculo recorrió varios teatros, siempre con el protagónico de Lito Cruz como el doctor Julio Denis, y Alejo Ortiz en el papel de Rantés (el paciente psiquiátrico que dice ser un extraterrestre). La obra llegó a Buenos Aires y se exhibe ahora en la Sala Siranush (Armenia 1353) los jueves a las 21, hasta el 1 de noviembre.

Periodista: ¿Cómo vivió este debut teatral?

Eliseo Subiela: En los primeros ensayos, me sentí desnudo sin la cámara, pero ahora tengo ganas de repetir la experiencia con un libro escrito especialmente para teatro. Después de esta experiencia empecé a sentir que el teatro es verdad y que el cine es mentira, o está mucho más lejos de la realidad. Ahora pienso que agarré para el lado del cine, cuando era joven, porque en aquel momento me quería escapar de la realidad. También me gustó descubrir que en cine el espacio lo crea la cámara y en teatro lo crean los actores con sus movimientos.

P.: ¿Tuvo que adaptar mucho el guión original?

E.S.: La obra es la misma y los textos también. Lo que hice fue aprovechar la cuarta pared; en el cine no tengo la posibilidad de tener al espectador ahí, en vivo. El doctor Denis, por ejemplo, hace varias referencias al público y lo hace cómplice de sus comentarios. Esto me permitió reemplazar el relato en off. Pero mi mayor desafío fue adaptar la escena del concierto al aire libre (cuando Rantés reemplaza al director de orquesta y hace que una melodía festiva altere -a la distancia- el orden del psiquiátrico). En esa escena habíamos utilizado 350 extras y yo sabía que el público iba a estar esperando ese momento de clímax emocional. Lo resolví con otros recursos. Ya que hacía teatro, quería que la obra fuese lo más despojada y minimalista posible. Sin decorados, sólo una cámara negra y muy pocos objetos.

P.: ¿Cómo reaccionó el público del interior?

E.S.: Con entusiasmo. A tal punto que hemos incorporado una charla debate después de la función, a pedido. La puesta deja picando las mismas preguntas que la película: si Rantés es extraterrestre o no, y por qué se cambia de zapatos la Santa.

P.: Supongo que también debatirán sobre los abusos cometidos en los tratamientos psiquiátricos.

E.S.: Eso era más propio de aquella época. Lo que a mí me interesó destacar y hoy sigue teniendo mucha vigencia son los reclamos sociales y políticos de Rantés.

P.: Él hace una crítica de nuestra civilización, como enviado de otro mundo.

E.S.: Yo sé que es ingenuo de mi parte, pero me sorprende que el mundo no haya mejorado nada desde entonces. Los planteos que hace Rantés tienen el mismo efecto que hace 25 años cuando se estrenó la película.

P.: «Paisajes devorados» también transcurre en el Borda.

E.S.: Sí y el protagonista, Rémoro Barroso, sigue un esquema parecido al de «Hombre...». Sólo que en lugar de declararse extraterrestre, dice que dirigió cine en los años 60. El protagonista es el cineasta Fernando Birri, fundador del Instituto de Cinematografía de Santa Fe y de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de Los Baños de Cuba, que tiene 87 años -85 cuando filmamos la película- y está más loco que el personaje.

P.: ¿Utilizó algún dato biográfico?

E.S.: No. Este es un falso documental. La película describe la investigación que hacen tres estudiantes de cine sobre este hombre. Estoy publicando todos los días en Facebook una página del cuaderno de Barroso, con reflexiones sobre la vida y el cine. Lo vamos a publicar cuando salga la película.

P.: Va a ser su debut como escritor.

E.S.: El autor es Barroso, mi heterónimo. Yo voy a figurar como recopilador.

P.: Los locos de sus películas son más idealistas que dementes.

E.S.: En el caso de Rantés. yo diría que es una locura alegórica que hace que nos preguntemos dónde está la cordura en este mundo. Pero la enfermedad es otra cosa. Siempre aclaro esto, porque la locura tiene una falsa aureola de genialidad. La demencia es horrible y dolorosa y no está ligada a la creación. Hay que terminar con ese mito. Nadie crea desde la locura. Van Gogh, que sufría de serios problemas mentales, creaba maravillas en sus momentos de lucidez, cuando tenía todo el control. En cambio, en uno de sus brotes se cortó el lóbulo de una oreja y se lo llevó a una prostituta.

Entrevista de Patricia Espinosa

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