8 de julio 2016 - 01:05

La lucha del pueblo jujeño por la libertad nacional

La lucha del pueblo jujeño por la libertad nacional
 El pueblo jujeño fue protagonista de la lucha por la independencia. Ofrendó sangre, bienes e ideas. La provincia fue teatro de operaciones por más de 15 años. En sus tierras, once veces invadidas, se llevaron a cabo 124 batallas y tres éxodos donde las familias quemaron sus casas y cosechas para dejar tierra arrasada al enemigo. 1817 fue el año más cruento, pero el carácter autónomo y dedicado de su gente ya había dado sobradas muestras a la Patria naciente.

La mayoría de los combates tuvieron lugar en el vasto territorio que conformaban Jujuy y Salta, siendo Humahuaca el epicentro. Allí, entre decenas de héroes anónimos, sobresalió el coronel Manuel Eduardo Arias, quien con una valentía descomunal fue decisivo en campos de batalla como un abnegado y desinteresado servicio para la nueva Nación. Jujeño, nacido en 1785, reunió virtud, probidad, honor y valor, condiciones propias de los hombres políticos más comprometidos con la independencia y la libertad.

Arias en 1814 formó una milicia propia en territorios de su hacienda, uniéndose a las fuerzas irregulares gauchas del general Martín Miguel de Güemes, quien le otorgó, primero, el grado de capitán y un año más tarde lo nombró comandante jefe de las fuerzas encargadas de la defensa de Humahuaca, Orán, San Vicente y Santa Victoria.

Demostró en forma decisiva su coraje, valentía, y capacidad, en campaña y en combate, durante una masiva invasión militar que hasta marzo de 1817 ocupó Humahuaca. Instaló un cuartel en plena Quebrada, desde donde derrotó a las fuerzas realistas obligando su retirada, las aisló y les cortó toda comunicación con el Alto Perú, para luego enarbolar la bandera de la libertad.

A pedido del general Manuel Belgrano, el director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Juan Martín de Pueyrredón, lo ascendió a teniente coronel graduado, comandando desde entonces la sostenida resistencia de Jujuy.

A fines de 1821, el entonces gobernador, Juan Ignacio Gorriti, lo nombró comandante militar y político de la Quebrada de Humahuaca, la Puna y Orán. Su muerte, el 16 de junio de 1823, lo sorprendió comprometido en obtener la autonomía de Jujuy de la provincia de Salta, de la que dependía administrativa y políticamente.

Esa dependencia no había impedido que Jujuy enviara un brillante congresal a Tucumán. En medio del derrumbe del sistema colonial y las luchas por el poder, el abogado Teodoro Sánchez de Bustamante fue designado por el Cabildo para participar de la Asamblea Constituyente.

"Promueva la sanción solemne por el Soberano Congreso de la absoluta independencia del Estado de la corona de España (...) y el reconocimiento de la igualdad de derechos, la libertad y la soberanía o independencia natural de cada provincia y cada pueblo de los que la componen y que el libre uso y ejercicio de estos mismos derechos entran espontáneamente a constituir un solo Estado, bajo de pactos justos, solemnes y expresos", llevó como instrucciones a Tucumán.

Lúcido, erudito y cabal administrador, jujeño nacido en 1778, Sánchez de Bustamante tuvo una actuación destacada también en la redacción de su manifiesto junto a Pedro Medrano y Mariano Serrano.

A 200 años de esa gesta emancipadora se imponen la reivindicación y el reconocimiento del sacrificio de Jujuy por la independencia de la Nación. Que la memoria histórica construida en torno a los acontecimientos nutra los procesos pendientes para honrar a la Patria, porque los herederos de un pueblo que legó un proyecto de libertad hoy demuestran su compromiso con la unión, la paz y el trabajo.

(*) Gobernador de Jujuy

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