20 de agosto 2014 - 00:00

La lupa otra vez sobre el INDEC

Los argentinos nos acostumbramos a que nos mientan con los datos. Primero fue la inflación, después el PBI (alevosamente manoseado hace unos meses para no pagar el cupón del PBI). Después vino la pobreza, que directamente dejó de publicarse, porque la aplicación de la metodología de computar la canasta a precios irreales hubiera dado este año un valor tan ridículo que directamente no era defendible. Ahora nos preguntamos sobre la desocupación. En un país que lleva varios años de estancamiento en el empleo, donde la producción industrial cayó al menos el 5% durante el último año, y donde la construcción también viene en caída, el desempleo se mantiene curiosamente inalterado, ubicándose en un rango sospechosamente cercano al 7%.

No es sorprendente, es tan sólo que el número de desempleo está "tocado". ¿Cómo lo sabemos? Porque el desempleo, a diferencia de otros valores, se computa como el cociente de dos cifras: se lo calcula como el porcentaje de los argentinos que buscan trabajo de entre el total de argentinos que están en la población económicamente activa, que es el total de gente que quiere trabajar (independientemente de si tiene trabajo o no). Entonces, ¿cómo se podría tocar el dato de desempleo? Muy sencillo: cuando aumenta la cantidad de desempleados simplemente se aumenta el número de gente que supuestamente quiere trabajar. De esa manera el porcentaje no se modifica porque aumentan numerador y denominador al mismo tiempo.

¿Hay modo de probar que esta manipulación se está llevando a cabo? Sí, y de hecho es muy evidente. Históricamente la cantidad de gente desempleada no se movía en una relación muy directa con los movimientos de la fuerza de trabajo. Pero a partir del año 2011, cuando los números empezaron a mostrar un desarrollo negativo, esa relación se altera abruptamente y lo que se mueve el desempleo se ve milagrosamente acompañado por un cambio en la cantidad de gente en la fuerza de trabajo (técnicamente, la correlación entre estas dos variables pasó de un valor histórico de aproximadamente 0,5 para el período 2003-2010, a un valor de 0,93 desde 2011 hasta hoy, algo estadísticamente implausible).

Así queda verificado que sumamos la tasa de desempleo al oscurantismo en el cual el Gobierno mantiene todas las variables económicas. Un oscurantismo que quiere esconder la inflación, la recesión, a los argentinos pobres, y ahora también a los argentinos desocupados.



(*) Diputado nacional Unión-PRO. Fundación Pensar

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