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La mítica Lupe Tovar, una diva inmortal
Lupita Tovar, mexicana que se mudó a Hollywood a los 18 años, donde se destacó por su sensualidad desde que hizo un famoso «Drácula» hispano, cumple hoy lúcidos 102 años.
Nacida en Matías Romero, Oaxaca, allá por 1910, Lupita era una joven de su casa, hasta que un día pasaron por la escuela de gimnasia unos buscatalentos de la Fox. Hicieron sus pruebas, ella salió primera, y muy contenta se fue a los 18 años a Hollywood con su abuela materna, irlandesa, que lógicamente sabía inglés. «Yo memorizaba cinco palabras por día», contó en un reportaje a un diario oaxaqueño. «Tampoco era actriz, solo sabía remendar calcetines. Vivíamos lejos de los estudios. Había que caminar y luego tomar el tranvía». Hoy vive en una casona de Los Angeles, cerca de sus dos hijos, 6 nietos y 8 biznietos.
Lupita apareció en varios films menores, incluso algunos de futuros maestros como John Ford y Raoul Walsh, y en 1931 le llegó su oportunidad. El cine sonoro se había afirmado, pero todavía no se usaban doblaje ni subtítulos. Para no perder sus mercados, Hollywood empezó a hacer versiones dobles de algunas películas. De día se rodaba la versión en inglés, De noche, con mismo guión y escenario pero otro elenco, la versión en español, francés, o alemán. Ahí es donde se lució, con dos películas de miedo: «La voluntad del muerto» (el original era «The Cat Creeps») y el famoso «Dracula» hispano, que hoy los especialistas consideran mejor que el original, no tanto por su protagonista, sino por el nivel técnico y, precisamente, la sensualidad del relato. En el «Dracula» original Eva es una flaca escuálida, en el hispano es una muchachita de lindas formas, cabello negro ondulado, voz ronroneante, mimosienta, a la que da gusto morder aunque sea en el cuello: Lupita, con deshabillée «abierto hasta el ombligo», según ella exageraba años más tarde. Con ese atractivo, una vez contagiada, se acerca al cuello de su inocente novio: el argentino Barry Norton, nacido Alfredo Birabén en Olivos, 1905.
Luego de lucir sus encantos también en «Carne de cabaret», «El tenorio del harem», «Al este de Borneo», etc., volvió a México con honores, para protagonizar la primera película sonora de su país: el melodrama «Santa», 1932, de Antonio Moreno, donde hacía de joven violada, expulsada de su casa, prostituida, y amada por un pianista ciego, sobre mexicanísima novela de Federico Gamboa, con fotografía del canadiense Alex Phillips, música del gran Agustín Lara, y sonido de los hermanos Rodríguez con un aparato de su invención. Gran éxito, pero en su país solo hizo «Marihuana, el monstruo verde», la romántica «María» y otras dos películas. Su nueva vida, y su novio, estaban en Hollywood.
El novio era el productor checo Paul Kohner, con quien se casó ese mismo 1932. El manejó su carrera, que incluyó «Alas sobre el Chaco», de nuevo con Barry Norton, «The Westerner», de William Wyler, una en España, en total 35, hasta que en 1945, antes de las primeras arrugas, ella dejó la actuación y se dedicó a la familia y el trabajo del marido, que también fue agente de actores y directores.
La hija de ambos, Susan Kohner, fue actriz de TV («Alfred Hitchcock presenta», «Ruta 66», etc.) y se consagró para siempre como la hija resentida de una sirvienta negra en el fuerte melodrama de Douglas Sirk «Imitación de la vida», papel que le valió una candidatura al Oscar en 1959. El hijo, Pancho Kohner, produjo varias películas de acción con Charles Bronson, la deliciosa serie de dibujos infantiles «Madeleine», y otros títulos. La nuera, Mercedes Martínez, es productora asociada de «La brújula dorada». Los nietos Chris y Paul Weitz son los productores de todas las «American Pie», la remake de «El profesor chiflado», «Hormigaz», etc. En suma, gente que llega bien a fin de mes. También Lupita Tovar llega bien a fin de mes, de la centena de años, y más también. Un gusto.


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