"El ejército está con el pueblo", gritaban los habitantes reunidos en el centro de esta ciudad de 140.000 habitantes, que pasó el sábado a control de los insurgentes prorrusos, quienes tomaron la alcaldía, el puesto de Policía y la sede local de los servicios secretos.
El día anterior, la tensión había subido luego de la llegada a 40 km de la ciudad de un importante dispositivo militar de las fuerzas leales -dos helicópteros, cincuenta blindados livianos y tanques, unos 300 hombres de las unidades especiales de la Policía y de los servicios secretos-, primer signo visible de "la operación antiterrorista" lanzada por Ucrania para desarmar a los militantes prorrusos y retomar el control de los edificios públicos que ocupan.
"Ahora estamos protegidos por militares y no sólo por civiles. Afortunadamente el ejército vino a ayudarnos. Si los soldados de Kiev llegan aquí, formaremos un escudo humano con otras mujeres para protegerlos" de ellos, afirmó Natalia Teslenko, de 53 años.
En los blindados que llegaron cerca de mediodía ondeaba la bandera rusa y la de la República de Donbas, proclamada por los militantes prorrusos del este del país que sueñan con una anexión a Rusia o, al menos, con una amplia autonomía en una Ucrania federal.
Habitantes suministraban agua y cigarrillos a los soldados. Mujeres jóvenes cruzaron el cordón de seguridad formado por los militares para colocar flores sobre los vehículos blindados. Muchos grababan la escena haciéndose fotografiar con esos militares que hablan poco y que se ignora quiénes son.
¿Son ucranianos que desertaron del ejército regular para pasar de lado de los prorrusos o forman parte de las unidades especiales del GRU (servicios especiales del ejército ruso) que actúan clandestinamente en Ucrania, como lo afirman Kiev y los occidentales?
Un centenar de hombres estaba a la vista. Equipados con chalecos antibala, pistolas, kalashnikovs, fusiles con mira telescópica y lanzacohetes antitanques, tomaron posiciones alrededor de los blindados y en las cercanías. Todos llevaban el mismo uniforme, sin ningún signo distintivo, y tenían el rostro escondido por pasamontañas negros. Todos mostraban una cinta de San Jorge, negra y naranja, símbolo de adhesión de los militantes prorrusos.
Los militares que llegaron a Sláviansk se negaron a hablar a los periodistas y decir de dónde vienen. Los vehículos blindados llegaron en la mañana desde la localidad vecina de Kramatorsk, unos kilómetros más al sur, sin que sea posible establecer si fueron tomados por los misteriosos militares o si la unidad decidió adherir a los prorrusos.
Un avión caza pasó a baja altura en tres ocasiones por encima de la ciudad, sin provocar mucha inquietud. Los habitantes de Sláviansk se preocupan más de las informaciones más o menos verificadas que hablan de un reagrupamiento de las fuerzas ucranianas en la región de Kramatorsk. A la entrada de la ciudad, los civiles armados eran más numerosos que el día anterior en los retenes y los controles, más rigurosos.
| Agencia AFP |


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