La ONU pide llevar a La Haya al líder norcoreano Kim Jong-un

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Ginebra - La ONU documentó ayer evidencias de "masivas y sistemáticas" violaciones de derechos humanos en Corea del Norte, que alcanzan el grado de crímenes contra la humanidad, en un extenso informe que aporta pruebas suficientes para presentar el caso a la Corte Penal Internacional (CPI).

"Hacemos un llamamiento a la comunidad global para que, con estas pruebas sobre la mesa, lleve el caso al tribunal de La Haya", afirmó en la presentación del informe el presidente de la Comisión de Investigación de la ONU para ese país, Michael Kirby.

Como Corea del Norte no es país signatario del Estatuto de Roma, documento fundacional de la CPI, este tribunal no puede iniciar una investigación, sino que debe esperar a que sea requerida por el Consejo de Seguridad de la ONU, una opción poco realista ante el previsible veto de China.

Entre los crímenes contra la humanidad documentados de manera precisa y exhaustiva, figuran "exterminio, asesinato, esclavitud, desaparición forzosa, ejecuciones sumarias, torturas, violencia sexual, abortos forzosos, privación de alimento, desplazamiento forzoso de poblaciones y persecución por motivos políticos, religiosos, racionales o de género".

Junto con el informe, Kirby remitió una carta al líder supremo de Corea del Norte, Kim Jong-un, en la que le advierte que como máximo responsable de todas las instituciones del Estado, debe asumir su responsabilidad sobre esos crímenes, incluso si no participó directamente en ellos.

"La gravedad, la escala y la naturaleza de esas violaciones de derechos revela que este Estado no tiene parangón en todo el mundo contemporáneo", señaló el presidente de la comisión, establecida por el Consejo de Derechos Humanos en marzo de 2013. Aunque no consiguió entrar en el país para examinar la situación de primera mano, contaron con 240 testimonios directos de víctimas y testigos, entre ellos 80 supervivientes de campos de trabajo, conocidos como "kwanliso".

Según este informe, entre 80.000 y 120.000 prisioneros políticos están en estos momentos retenidos en cuatro grandes campos de trabajo, donde son privados deliberadamente de alimentos, como forma de control y castigo, y sometidos a trabajos forzosos.

La peor época de hambruna fue la década de los noventa, cuando la gente llegó a alimentarse de cortezas de árboles, césped y raíces, y en el mejor de los casos, de ratas y serpientes. Sólo en los cuatro años que van de 1996 a 2000 murieron de hambre en el país entre 600.000 y un millón de personas.

Jee Heon A estuvo presa en un campo de detención en Hamgyeong después de huir a China y ser devuelta a Corea del Norte por las autoridades chinas. "Por lo general, cuando nace un bebé lo lavamos en un recipiente con agua. Pero el guardia nos dijo que pusiéramos al bebé en el agua boca abajo. Mientras la madre rogaba, el guardia le pegaba. La mujer, con sus manos temblorosas, tomó al bebé y lo puso boca abajo en el agua. El niño dejó de llorar y vimos una burbuja de agua saliendo de su boca. Ese tipo de cosas sucedían repetidamente", narró.

Agencias EFE, AFP y DPA

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