- ámbito
- Edición Impresa
La Presidente convocó a otro pacto en tibia cita con CGT
Cristina de Kirchner, flanqueada por Daniel Scioli y Hugo Moyano, ayer durante el almuerzo en Olivos con sindicalistas, ministros y gobernadores.
Pero la Presidente ignoró el asunto y, como gesto menor, contribuyó, sin originalidad, al libreto cegetista de que la demanda de aumentos salariales no impacta sobre los precios. «Hay que terminar -dijo- con el verso de que la suba de salarios genera inflación».
Una forma, imprecisa, de justificar que en las paritarias de algunos rubros se planteen incrementos de más del 30%. En rigor, el Gobierno acepta esos números porque sabe que, al final, la media de la negociación estará más cerca del 18% que del 25%.
Es más: en Gobierno especulan con que el promedio será más variable que otros años y estará supeditado a múltiples variantes que van desde si en el sector se recuperó el mercado externo hasta si las empresas reciben asistencia del Estado para pagar los salarios.
Ésa fue, periférica, meramente dialéctica, la única referencia presidencial a uno de los dos temas que desvelan a las tribus sindicales que ayer ficharon, más allá de sus matices y conflictos, en Olivos: el moyanismo, los «gordos» y los independientes.
Unida con fórceps -hace 15 días se reunió la mesa chica tras casi un año de lejanía-, la CGT terminó convertida en auditorio para que, otra vez, Cristina de Kirchner convoque a un «pacto del Bicentenario» tal como invita, desde el atril, desde que asumió el cargo.
«Quiero convocar -sostuvo- a las fuerzas políticas, a los trabajadores y a las empresas, en este año del Bicentenario, a alcanzar un acuerdo superador en el que podamos plasmar cuáles son las directrices y los basamentos que ya nadie puede discutir en la Argentina».
El multianunciado «gran acuerdo del Bicentenario» fue, otra vez, elogiado por algunos referentes sindicales que en su momento avanzaron con la UIA en el diseño de un Acuerdo Económico y Social, remembranza del que en el 73 firmaron José Ignacio Rucci y José Bel Gelbard.
Gala
Las juntas en Olivos (es la segunda; la anterior fue en diciembre), al menos para los sindicalistas, se convirtieron en almuerzos de gala donde pueden charlar con ministros -ayer también hubo un gobernador en cada mesa- y saludar al matrimonio.
Casi un encuentro social, porque los expedientes que inquietan a los caciques fueron rozados, implícitamente, por Hugo Moyano. «Quedan otros temas para charlar, pero los vamos a tocar en otro momento, cuando no haya tanta gente».
Anoche, cerca del camionero, deslizaron que se está trabajando una propuesta para que progresivamente se comience a destrabar parte de los $ 3.500 millones que reclaman las obras sociales. No es la primera vez que ese supuesto es difundido por la cúpula de la CGT.
Antes, único orador sindical, el camionero repitió su alineamiento con los K. Moyano, que pudo hablar antes de que sirvan las mesas, garantizó el apoyo gremial porque «mantener este proyecto nacional y popular es la única posibilidad que tiene el país para salir».
Verso
Completó su rap. «Si hubiese proyectos superadores, no dudaríamos en acompañarlos, pero todo es verso». Aplausos y risas en la mesa principal donde se codeaban Cristina, Daniel Scioli, Juan Carlos Shmidt (Dragado), José Luis Lingieri (OSBA) y Jorge Pérez Tamayo (Pilotos).
Kirchner eligió la compañía de Omar Viviani (taxis), Omar Maturano (Fraternidad), Guillermo Pérez (Petroleros Privados), Armando Cavalieri (Comercio), Roberto Fernández (UTA) y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.
En otras rondas se repartieron los ministros Carlos Tomada, Amado Boudou, Débora Giorgi, Florencio Randazzo, Juan Manzur y Julián Domínguez, con los gobernadores José Luis Gioja (San Juan), Juan Manuel Urtubey (Salta), Sergio Urribarri (Entre Ríos) y, entre otros, el radical K Gerardo Zamora (Santiago).
De los ministros sólo faltó Julio De Vido, que está de viaje, y entre los delegados sindicales no participó, excusado en un tema personal, el titular de la UOCRA, Gerardo Martínez, entre un pelotón de 60 gremialistas.


Dejá tu comentario