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La resignación se impone en la derecha, que ya piensa en 2017
Nicolas Sarkozy
Eternamente en baja en los sondeos, Nicolas Sarkozy comienza a tomar seriamente en consideración la posibilidad de una derrota en las presidenciales de abril e incluso anunció: «Si pierdo, me retiro».
Hace meses que el presidente está encerrado en el callejón sin salida de la impopularidad, pero de él todos esperaban siempre la reacción, el golpe imprevisto.
En cambio, la campaña electoral de su rival socialista, François Hollande, elegido en interna y hace meses en campaña, se reactivó el domingo, con un megaacto decididamente exitoso (ver aparte). Y Sarkozy, entre los muros del Elíseo, todavía no se declaró candidato oficialmente.
Podría hacerlo este domingo a la noche por televisión, en directo, pero ya son muchos los visitantes frecuentes del Palacio del Elíseo que hablan de una derrota que día a día se hace inevitable.
«Si pierdo, dejo la política, eso es seguro», confió a uno de sus más estrechos colaboradores, según los expertos en el Elíseo del diario Le Monde.
Desde hace tiempo, también en ocasión de viajes al exterior del equipo presidencial, se respira un aire resignado, casi angustiante.
Impiadosos, los sondeos le hunden el cuchillo en la llaga. En uno, difundido el martes por el periódico Le Parisien, consulta a los encuestados sobre nueve sectores en los cuales medir la credibilidad de los candidatos. Sarkozy es superado por Hollande en siete de ellos, incluido su caballo de batalla, la seguridad de los franceses.
Sobre la inmigración lo derrota Marine Le Pen, la especialista en el rubro, candidata de la extrema derecha.
No se conoce la estrategia del presidente en estos tres meses que arriesgan ser un calvario para él, a menos que -por sorpresa- no decida postularse a la reelección.
La posibilidad es remota, también porque nadie hasta ahora ha mencionado alguna alternativa en la derecha, si se acepta la eterna hipótesis del actual canciller, Alain Juppe.
Quien está cerca del nuevo Sarkozy, entre otras cosas el padre de la beba Giulia, habla de un presidente nuevo, que cita a Pascal y Gramsci y toma la vida no ya con la característica rabia que lo distinguía, sino con filosofía.
«Todo está organizado para que el hombre se olvide que debe morir»; «el viejo mundo murió, el nuevo trata de aparecer», éstas son las frases del nuevo Sarkozy, que ni siquiera a sus muy fieles confió que hará si deja la política.
«En cualquier caso, cambiaré completamente de vida, no escucharán hablar de mí», aseguró.
Viajar, estar con Carla Bruni y Giulia, volver a una dimensión menos desgastada, éste sería el eje del cambio. Pero entre sus adversarios nadie se fía.
Como máximo, dicen, querrá regalar a Hollande estos cinco años que se anuncian durísimos para Francia y volver a postularse en 2017, descansado, a los 62 años.
Agencia ANSA


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