14 de diciembre 2011 - 00:00

“La solución no es tocar tipo de cambio”

Con un año que cierra con marcas récords en todos los rubros, todo haría pensar que en las automotrices están más para festejar que para preocuparse. Si bien lo primero, sin duda, lo están haciendo, también es cierto que eso no impide que haya algunas piedras en el camino que son para tener en cuenta. Hay dos temas que surgen inevitablemente como las cuestiones a solucionar para seguir creciendo en cada reunión con empresarios del sector: la pérdida de competitividad y los problemas de infraestructura.

Así lo definió el presidente del grupo PSA Peugeot-Citroën, Luis Ureta Sáenz Peña, durante una reunión de fin de año con periodistas. Cuando se le preguntó si una corrección en el valor del dólar era necesaria para mantener el ritmo de las exportaciones, el directivo fue contundente: «La solución no es tocar el tipo de cambio».

Ureta precisó que hay otros puntos para trabajar antes que avanzar en la cuestión cambiaria. Habló de bajar costos y mejorar la financiación, por ejemplo, para hacer más atractivo el negocio y concluyó con un concepto sabido, pero hoy por muchos olvidado: «La inflación no es buena».

Explicó que durante 2011, los precios de los autos aumentaron en promedio alrededor de un 8% contra una inflación real que está muy por encima de ese nivel. «Este desfase hizo que perdiéramos rentabilidad. Esto es algo que hay que corregir», dijo.

También preocupa al sector la falta de infraestructura. La producción, las exportaciones y las ventas de 0 km en el mercado interno están creciendo a un ritmo superior al de la obra pública. Es por eso que puertos, caminos y depósitos de almacenamiento de autos ya no dan abasto. Además, las plantas están produciendo al máximo de su capacidad, pero cualquier ampliación de los volúmenes de producción quedaría atrapado en el cuello de botella que existe hoy en la parte logística.

En ese sentido, un directivo de otra automotriz reconoció días atrás que la demanda de autos sigue sostenida, pero que no pueden vender más unidades porque no tienen cómo producirlas, cómo transportarlas, ni cómo comercializarlas. Buena parte de las demoras en la entrega de autos se explica por este motivo.

«Tenemos que alquilar campos porque los depósitos propios ya no nos alcanzan. Fabricamos 700 autos por días y un problema en el puerto o en el transporte, que nos frene el circuito un día, hace que no tengamos lugar para guardar esos 700 autos que fabricamos», señaló Ureta.

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