La suerte de los Spurs, en las manos de Ginóbili

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Emanuel Ginóbili sabe que el tiempo de revancha está a la vuelta de la esquina. Más precisamente, está a dos días de los playoff de la NBA, instancia en la que deberá medirse con Dallas. El momento en que le llega esta serie atrapante no puede ser mejor. Manu no disfruta de una postemporada sano hace dos años, en lo que fue su mejor producción, en 2007, con el último título de los Spurs. En la temporada siguiente, el bahiense se lesionó en la primera rueda. Jugó disminuido ante Phoenix y ante New Orleans, y llegó destruido físicamente al gran choque de la final de la Conferencia Oeste con los Lakers. El 2008 siguiente resultó traumático para Ginóbili, ya que sufrió la lesión del tobillo izquierdo en los Juegos Olímpicos de Pekín y, tras una temporada regular con muchas ausencias, se quedó sin postemporada. Sin Manu, los Spurs fueron claramente superados por Dallas (4-1) en la primera rueda.

Precisamente, los Mavericks serán los rivales para el comienzo de estos playoff, en los que San Antonio llega con un impulso anímico importante gracias al notable aporte del bahiense, promediando arriba de 21 puntos en más de 30 minutos. Los Spurs cerraron la temporada con un récord de 50-32, en el séptimo lugar. «Está jugando como el Manu que nos ayudó a ganar campeonatos. Sin él no podemos luchar», confesó el entrenador, Gregg Popovich. Mermado físicamente Tim Duncan y con un Tony Parker que lleva apenas siete juegos desde el regreso por su lesión en la muñeca, por el que se ausentó casi todo el mes de marzo, las chances de los Spurs de avanzar lejos en los playoff o, incluso, de soñar con un campeonato dependen casi exclusivamente de lo que pueda rendir Manu, cuyos números suben en estas instancias.

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