27 de octubre 2009 - 00:00

La Wiener Akademie cerró gran año del Mozarteum

Orquesta Wiener Akademie. Chorus sine nomine. Dir.: M. Haselbock. Obras de Schubert y Haydn. (Teatro Coliseo).

El Mozarteum Argentino cerró su brillante temporada 2009 con dos conciertos a cargo de la Orquesta Wiener Akademie y el Chorus sine nomine, ambos dirigidos por Martín Haselbock.

La Wiener Akademie fue fundada en 1985 por Haselbock y está integrada por eficientes músicos que tocan instrumentos de época, sobre todo un repertorio que abarca desde el Barroco al primer Romanticismo.

El grupo que nos visitó (18 músicos) fue notoriamente acotado con respecto al orgánico original, que redondea unos 35. El Chorus sine nomine, por su parte, parece estar integrado por muchas más voces que las 14 que vinieron en esta gira.

En la primera parte se ejecutó la Misa en Sol mayor, para solistas, coro y orquesta, D. 167, de Schubert. Hubo levedad y falta de estridencias gratuitas en esta pequeña obra, que presenta las partes del ordinario de la misa equilibrando las voces solistas y el coro. Tanto orquesta como el corito respondieron con disciplina a las órdenes de Haselbock, que contradiciendo la sutileza del trabajo musical, mostró una gesticulación y un juego corporal algo excesivos.

Mejor se escuchó la orquesta de muy buenos instrumentistas en el «Stabat Mater» de Haydn, que se interpretó en la segunda parte. Obra de concentrada religiosidad e inspirada en los parámetros del barroco, sin embargo muestra a las claras las constantes que imperan en el período clásico para las obras eclesiásticas. Los cantantes solistas tuvieron una destacada actuación en las dos obras. La soprano Alexandra Zamojska, el tenor Beranhard Berchtold, la mezzosoprano Ida Aldrian (sólo en la obra de Haydn) y el barítono Chistian Hilz (algo disminuido vocalmente por un leve enfermedad que lo aquejaba), cantaron sus partes brillantemente.

El programa de mano anuncia ya la temporada 2010 del Mozarteum: cuatro conciertos iniciales en el Coliseo y seis en el Teatro Colón. Entre ellos, el regreso de Daniel Barenboim con su orquesta West Eastern Divan en el ciclo de las sinfonías de Beethoven. Un acontecimiento imperdible, indudablemente.

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