Según informó el capitán Roni Kaplan, vocero de las Fuerzas de Defensa de Israel para América Latina y Asia, el operativo tendrá por objetivo "eliminar infraestructura terrorista en Gaza que aterroriza a nuestros civiles".
"El jueves le transmitimos a Hamás que si había silencio, responderíamos con silencio. Lo último que hay aquí es silencio. Nos estamos preparando para una escalada de la situación. Si es necesario empezaremos en el nivel más bajo de uso de la fuerza y de allí en más", afirmó en su cuenta en Facebook en referencia al aumento de los ataques con cohetes desde la Franja.
Ayer las Brigadas Azedin al Kasem, brazo terrorista de Hamás, admitieron que arrojaron "decenas de proyectiles contra las localidades de Ashdod, Ashkelon y Netivot, en respuesta a la agresión sionista".
Las alarmas antiaéreas se escucharon por primera vez desde el inicio de esta crisis en ciudades del centro de Israel y en localidades próximas a Jerusalén.
Según Israel, más de 40 cohetes se lanzaron desde Gaza en una sola hora, de los cuales el sistema de defensa antimisiles israelí destruyó doce en vuelo en el sur del país. La aviación israelí respondió a esos disparos con treinta ataques aéreos contra el sur de este enclave palestino, al este de Rafah.
El gabinete de seguridad, encabezado por el primer ministro Benjamín Netanyahu, ordenó aumentar los ataques aéreos, incluso con el uso de aviones no tripulados (drones) y causó la muerte de nueve milicianos islamistas.
Además, el Ejército decidió ampliar su despliegue militar con 1.500 reservistas "preparados para cualquier intensificación" de los ataques, explicó el portavoz castrense Peter Lerner.
Desde el secuestro de los tres estudiantes israelíes, el 12 de junio en Hebrón (Cisjordania), que fueron hallados muertos la semana pasada, fueron lanzados 214 cohetes desde Gaza hacia el sur de Israel, detalló Kaplan.
La magnitud de la respuesta militar que debe lanzar Israel contra Hamás dividió y generó tensiones entre los miembros del Gobierno israelí, ya que los sectores ultraderechistas reclaman acciones más enérgicas contra Hamás, al que Israel acusa del asesinato de los jóvenes.
Ayer Lieberman, líder del partido de derecha nacionalista Israel Beitenu, anunció la ruptura del pacto electoral con el Likud del primer ministro, aunque sin abandonar el Gobierno. El canciller afirmó que la decisión fue adoptada por "divergencias de opinión profundas".
La decisión de Lieberman pone en peligro la actual mayoría parlamentaria del oficialismo, pues otros partidos ultranacionalistas también comparten sus críticas sobre "la línea suave" que el premier está practicando -en su opinión- contra Hamás en la Franja de Gaza. La coalición Israel Beitenu-Likud posee 31 escaños, 11 de los cuales pertenecen a la formación que dirige Lieberman.
El anuncio también amenaza la continuidad de la coalición de Gobierno, que en los quince meses que lleva en el poder se ha sostenido a duras penas.
Días atrás, ya se había expresado en consonancia el ministro de Economía, Naftalí Bennett, líder del partido Hogar Judío que representa las opiniones políticas de los colonos.
| Agencias EFE, ANSA, AFP y Reuters |


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