Al cierre de esta edición se esperaba el voto afirmativo en general de la Cámara de Diputados, controlada por la alianza oficialista Nueva Mayoría. Sin embargo, se espera en lo sucesivo una fuerte ofensiva de los empresarios y la oposición de derecha en el Senado para modificar el corazón de la millonaria iniciativa.
La presidenta socialista Bachelet envió en abril al Congreso un proyecto para aumentar los ingresos fiscales en el equivalente a tres puntos del Producto Bruto Interno (PBI), unos 8.200 millones de dólares, a través de una suba de impuestos a las grandes empresas y la eliminación de beneficios tributarios.
La reforma, destinada a financiar principalmente los profundos cambios en la educación que impulsa un poderoso movimiento estudiantil, es además considerada por el Gobierno un modo de paliar la desigualdad en uno de los países con peor distribución de la riqueza en América Latina.
La fórmula impulsada por el ministro de Hacienda, Alberto Arenas, considera aumentar al 25% el gravamen a las ganancias de las grandes empresas desde el 20% actual, junto con la eliminación de beneficios asociados a la reinversión de las utilidades.
"Necesitamos aumentar la carga tributaria. Estamos convencidos de que los que tienen más, el diez por ciento de más altos ingresos en Chile, deben pagar más impuestos", dijo Arenas antes de la votación en la Cámara baja.
Con la reforma, el decil más rico elevará su actual carga tributaria a un 23,8% desde el actual 10,2%.
El proyecto contempla además que los dueños de las empresas tributen por la totalidad de las utilidades de sus firmas y no sólo sobre las que retiran. Esto implica el término del llamado Fondo de Utilidades Tributables (FUT) a partir de 2018.
Según el Gobierno, hoy un trabajador recibe su ingreso y paga su Impuesto a las Ganancias independiente de lo que haga con su dinero. Pero no ocurre lo mismo con las rentas del capital, donde si los recursos no se retiran y quedan en la empresa, se posterga el pago.
"Como los montos son tan grandes, en la práctica es una postergación indefinida del pago de impuesto. Eso es el FUT y eso implica un tratamiento desigual entre la tributación de las rentas del trabajo y del capital. Eso es algo que vamos a corregir eliminando el FUT", dijo el ministro de Economía, Luis Céspedes.
Las principales empresas chilenas lanzaron duras críticas contra la eliminación del FUT, amenazando con recortes de inversión y un golpe al crecimiento, en momentos de desaceleración económica.
Desde el empresariado reclaman que hubo poco tiempo y oportunidad para discutir la eliminación del FUT con los diputados, por lo que afinan una propuesta alternativa para presentar al Senado.
"Reconocemos que (el FUT) tiene imperfecciones que han llevado a algunas malas prácticas condenables y necesarias de erradicar. Pero nuestro punto es por qué eliminarlo si ha sido positivo y eficaz" para ahorrar e invertir, dijo el líder del empresariado chileno, Andrés Santa Cruz.
"Si la casa tiene goteras, tapémoslas y no botemos la casa. En caso de que se apruebe su eliminación, creemos firmemente en la necesidad de incorporar en nuestro sistema tributario otros mecanismos que apunten al mismo objetivo de estimular la inversión", agregó.
El vocero del Gobierno, Álvaro Elizalde, respondió ayer que "éste es un muy buen proyecto de ley que se traducirá en buena calidad de vida para los chilenos. Chile necesita más recursos para una educación gratuita y de calidad". Asimismo, recordó que "el 95,5% de las empresas, que son las de menor tamaño, no se verán afectadas y, por el contrario, es probable que muchas se beneficien, porque incorpora una serie de iniciativas propyme".
En relación con la iniciativa alternativa que presentarán los grandes empresarios, aseguró que "todo lo que se plantea en esta materia será considerado, pero manteniendo la esencia del proyecto".
El Gobierno descuenta que en el Senado la discusión será más extensa y compleja. El jefe de la Comisión de Hacienda de la Cámara alta, Ricardo Lagos Weber, quien jugará un rol clave, adelantó con referencia al plan empresarial que las "propuestas que se hagan no sólo tienen que tener el fin recaudatorio, tienen que tener el fin también de equidad", lo que supone que el oficialismo insistirá en terminar con el FUT.
Para la aprobación del proyecto en el Senado, el Gobierno contaría con los votos de
los parlamentarios oficialistas. Con todo, "como hoy día somos mayoría podríamos aprobarlo, pero de la misma forma mañana podríamos no ser mayoría y no quisiera que esto se deshiciera o fuera marcha atrás. Por eso, es importante generar más apoyos que vayan más allá de solamente la Nueva Mayoría", agregó.
| Agencias Reuters y EFE, y Ámbito Financiero |


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