12 de noviembre 2012 - 00:00

Las cosas por su nombre

Las cosas por su nombre
No nos compliquemos. Si un gobierno incrementa el gasto en Educación del 4 por ciento al 6 por ciento del PBI superando a países como Chile, Uruguay, México, Brasil y Colombia, pero la calidad de la educación cae debajo de la de cualquiera de ellos, la respuesta es una sola: corrupción, el régimen es corrupto (se destinan fondos para un sector vulnerable, que no le llegan de manera eficiente).

Si un gobierno decide limitar la libertad, acabando con el derecho de autorregulación de las personas (el de determinar las reglas o normas a que deben ajustarse para un fin lícito) y las instituciones que ellas crean, o el acceso a la información, la respuesta es una sola: estamos frente a una dictadura. La realidad suele ser casi siempre más sencilla de lo que la presentan los «vendedores de palabras». Con el 90% por cientode los balances del S&P 500 promediando un incremento de ganancias entre el 2% y el -0,2% y sólo el 38% superando los ingresos esperados (la norma histórica es el 62%), el último trimestre es el de los peores resultados desde noviembre de 2009. Y si el presidente Obama convoca a consensuar una solución al «acantilado fiscal», siempre y cuando se haga lo que el quiere (aumento de impuestos a los «ricos», etc.), es claro que esto no sirve para tranquilizar los ánimos. Sumemos Grecia, China etc., y no debe sorprendernos entonces que el Dow experimentara la mayor baja semanal desde junio, perdiendo el 2,1 por ciento al cerrar en 12.815,39 puntos, o que de ganar el viernes el 0,62 por ciento quedara sólo el 0,03 por ciento arriba. Ya tratamos muchas veces las elucubraciones con el «acantilado fiscal» (posiblemente se llegue a un «mal acuerdo de último minuto»), por lo que preferimos comenzar a pensar en la probabilidad de una nueva recesión y sus efectos, en los próxi-mos 18 meses.

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