16 de septiembre 2010 - 00:00

Las dos Sarli entre tiros y homenajes

«Mis días con Gloria» es una combinación de melodrama y  policial irregular pero interesante en varios aspectos, con Isabel Sarli en un personaje muy parecido a ella misma.
«Mis días con Gloria» es una combinación de melodrama y policial irregular pero interesante en varios aspectos, con Isabel Sarli en un personaje muy parecido a ella misma.
«Mis días con Gloria» (Argentina, 2009, habl. en español). Dir.: J.J. Jusid. Guión: L. Cuffini. Int.: L. Luque, Isabel e Isabelita Sarli, N. Repetto, C. Portaluppi, V.H. Carrizo, C. Albarracín, L. Cuffini, M. Alfonso, J.L. Alfonzo, N. Argentina.

Irregular, pero en varios aspectos interesante, y además con destino evidente de película de culto, «Mis días con Gloria» rinde homenaje a Isabel Sarli, de quien podemos decir que vuelve a retirarse, con un personaje muy parecido a ella misma, que vuelve para retirarse.

Vuelve a retirarse, porque viene amagando con la despedida desde «El último amor en Tierra del Fuego», donde encarnaba a una estrella que abandonaba todo y se convertía en maestra rural. Esa película ya era como un colofón donde se unían persona y personaje. Pero después hizo otra, quince años más tarde otra, coherentemente llamada «La dama regresa», y casi otros quince más, la que ahora vemos, donde interpreta a una estrella de otros tiempos que ha vuelto a sus orígenes, porque ya siente demasiado cerca su retiro definitivo. Y esta vez la obra es dramática, y también melancólica.

Antes del final, esa figura debe cerrar algunas viejas cuentas. Por un equívoco, entra en su vida un asesino, que también debe pagar sus cuentas, con la justicia y con un policía corrupto que lo tiene controlado. El hombre quiere retirarse del oficio. Le sube la presión cada vez que lo cumple, entonces sangra por la nariz. Guiño para cinéfilos, esa es una alusión a Richard Widmark en «El beso de la muerte». Por supuesto, Isabel Sarli aparece un poco como la Gloria Swanson de «Sunset Boulevard», mirando sus películas de juventud, lo que en particular se ilustra con fragmentos de «Setenta veces siete», de Torre Nilsson, la única dramática que había hecho hasta ahora nuestra diva.

Hay otras referencias, para placer y agudeza del público adicto, y hasta puede encontrarse una coincidencia con Mecha Ortiz en la comedia de humor negro «Los muchachos de antes no usaban arsénico», y otra al semipolicial «Gloria». Por algo la mujer lleva ese nombre, y llevará un arma. Porque además acá hay unos cuantos tiros, no uno solo como en «Sunset Boulevard», sino varios, como en «El tirador», donde John Wayne era también un pistolero obligado a retirarse por una enfermedad.

Singular combinación de melodrama con policial, choques de autos, y charlas reflexivas (la parte floja de la película), «Mis días con Gloria» tiene también una gloria especial: las escenas donde actúa Isabelita Sarli, prometedora como actriz, cumplidora como pocas en su generosa exposición, que el público hubiera deseado todavía más extensa. Una estrella se retira, según dice. Otra aparece, según olfateamos. Tiene una especie de imán en la pantalla. Ojalá tenga ganas de seguir regalándonos su belleza en más películas. Incluso alguna otra con su madre.

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