7 de septiembre 2012 - 00:00

Las incorregibles FARC ya complican el diálogo

Bogotá - Las FARC plantearon ayer el primer obstáculo al proceso de paz colombiano al proponer como uno de sus negociadores a Juvenal Ovidio Ricardo Palmera, alias «Simón Trinidad», condenado a 60 años de prisión en Estados Unidos. Tal propuesta se sumó a un reclamo de un cese el fuego «inmediatamente nos sentemos a la mesa» de conversaciones, lo que también choca con lo anunciado con el Gobierno de Juan Manuel Santos.

«Ustedes serán portadores de esa noticia, de que las FARC han tomado la decisión de tener a Simón en la mesa de diálogo», dijo el guerrillero Mauricio Jaramillo ante periodistas en La Habana. Allí anunció además que «Iván Márquez», número dos de las FARC, y «Jesús Santrich», miembro del Estado Mayor, liderarán el equipo.

Un eventual traslado de «Simón Trinidad», primero a Oslo, donde arrancará el proceso el 8 de octubre, y luego a La Habana, donde tendrán lugar las negociaciones, debe ser autorizado tanto por el Gobierno de Colombia como el de Estados Unidos.

Conocida la exigencia, Santos respondió desde Bogotá que «el proceso debe ser realista». «Hay cosas que se pueden y otras que no. Eso es importante entenderlo en este proceso», agregó Santos, quien debe dar el visto bueno al equipo negociador de la guerrilla para que la Fiscalía General de la Nación levante las órdenes de captura contra quienes representarán a las FARC en las negociaciones de paz.

«El cese del fuego nosotros lo vamos a plantear», insistió el vocero de la FARC sobre otro tema que contradice lo planteado por Santos esta semana, cuando reafirmó que no dará tregua a la organización narcoterrorista.

La complejidad del caso «Simón Trinidad» supera incluso la potestad del Gobierno colombiano de otorgarle algún indulto o permiso especial, ya que este guerrillero con una vida de novela está detenido desde 2004 en Estados Unidos. Con un posgrado en Finanzas en Harvard y con su apellido real, Palmera llegó a ser gerente del desaparecido Banco del Comercio en Colombia. En 1987, para sorpresa de todos, se integró a las FARC, para luego ocupar altas responsabilidades.

Fue capturado en enero de 2004 en Quito e inmediatamente deportado a Colombia, donde se lo acusaba de secuestro, terrorismo, rebelión y asesinato, en 2001, de una pariente lejana suya, la exministra de Cultura Consuelo Araújo. El 31 de diciembre de 2004 fue extraditado a Estados Unidos, donde fue condenado a 60 años de prisión.

Agencias AFP, EFE, ANSA y DPA

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