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Las paredes de Atenas cuentan el desánimo y la desesperación
Activistas del partido de izquierda anticapitalista Syriza mantuvieron ayer cierto espíritu festivo pese al cómputo que arrojaba una victoria de la conservadora Nueva Democracia. Síntoma de la protesta, Syriza promete encabezar la batalla antiajuste.
Con la campaña electoral como telón de fondo, los griegos, furiosos, cubrieron de grafitis los muros de Atenas. Algunas veces las expresiones populares llegan incluso a edificios históricos.
«Es por la desesperación», dijo el profesor Theodosis Pelegrinis, rector de la Universidad de Atenas, cuya elegante fachada neoclásica fue cubierta de consignas.
«Si no tenés esperanza en el futuro, intentás destruirlo todo», añadió.
Buena parte de los grafitis reflejan el descontento con los extremos del marco político.
«Incendiá las cabinas de votación», decía un grafiti en negro sobre la pared del museo numismático de la ciudad, una mansión en blanco y amarillo. «Quemá el parlamento», señalaba otro.
Pintarrajeado en los árboles de la plaza de Syntagma y garabateado en las hojas de las plantas bajo la Acrópolis, el símbolo del movimiento anarquista, una «A» negra dentro de un círculo, es omnipresente.
Ignorados por la Policía, que dice que tiene otros muchos problemas más graves -como un aumento de los delitos-, el grafiti es un síntoma de una sociedad que está empezando a caer en la desesperación.
En algunas zonas donde las pintadas proliferan como la hiedra, grupos de perros abandonados descansan al sol y los drogadictos vociferan.
Algunas de las pintadas son sofisticadas, pero buena parte de ellas son obscenas y desagradables.
Para disgusto de los turistas, las fachadas de los edificios históricos no quedaron al margen.
«Están por todas partes», dijo David Grove, un turista de Australia, mientras él y su esposa Marilyn fotografiaban una iglesia en una de las principales vías de la ciudad. «Es desagradable, hostil y puro vandalismo», añadió.
Una estatua de uno de los héroes militares más reputados de Grecia en el centro de Atenas -Teodoros Kolokotronis- recibió una nueva inscripción obscena, mientras que la histórica Academia de Atenas, presidida por estatuas de Platón y Sócrates, está salpicada de pintadas en rojo y negro.
«Durante los años 70 y 80 hubo un montón de pintadas inteligentes», dijo Pelegrinis, rector de la universidad, cuyo edificio se levanta junto a la academia. «Pero hoy día la gente escribe en las paredes sin decir nada. Es una cuestión de moda».
Admiración
Aun así algunos de los grafitis, pintados en edificios que iban a ser derribados, son admirados por la ciudadanía y las autoridades que creen que entretienen y animan.
Un griego que esconde su identidad bajo el apodo «Bleeps.gr» dice que intenta que la gente piense más en profundidad sobre la difícil situación del país.
«Me interesa reflejar la crisis y cómo afecta a la vida de los ciudadanos comunes», dijo en una entrevista telefónica. «Me gustaría que la gente interpretara más lo que está pasando», añadió.
Entre sus murales se cuentan una imagen de una prostituta en bikini con una sola pierna bajo el lema «El próximo modelo económico griego», una representación femenina de Grecia esposada en una tumba titulada «El sueño del rescate», y un hombre con una cabeza de león atrapado entre rejas llamado «Furia en la celda constitucional».
La Policía dijo que no tenía sentido luchar contra los grafitis porque vuelven en cuanto se los quita.
Aunque muchos griegos dicen que les desagradan, argumentan que reflejan la agonía del país.
«El tiempo que vivimos es agresivo», dijo Katarina Adam, recepcionista de un hotel. «El arte expresa la vida, por lo que si seguimos esa definición, es razonable que las pintadas sean agresivas».
Sin embargo, si hay un tema unificador en las pintadas, es la desesperación.
Fuera de un edificio municipal en el centro de Atenas, alguien ha pintado una venda simbólica negra sobre los ojos de la estatua de Atenea, la diosa de la sabiduría.
Y en el distrito turístico de Plaka alguien ha escrito un irónico anuncio laboral en una esquina: «Se busca. Vivo o muerto. Primer ministro griego. No se exigen cualificaciones ni cerebro».
Agencia Reuters


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