"Es una conferencia nacional de paz la que voy a instalar el próximo miércoles con todos los sectores sociales, políticos, gremiales, religiosos", dijo Maduro ante una multitud de simpatizantes chavistas reunidos en las afueras del palacio presidencial de Miraflores.
"Voy a convocar para que hagamos un esfuerzo extraordinario por la paz, para aislar a los violentos y golpistas. Venezuela tiene una Constitución que es clara, que dice que no puede venir un grupo a quemar el país para que la sociedad se someta a ellos y pretendan elegir a un presidente y mañana será a diputados y gobernadores y el país se tendrá que someter a estas bandas violentas. Es una locura", alegó.
El mandatario detalló que se reunirá con distintos sectores para lanzar el diálogo. Para hoy, fueron convocadas organizaciones de motociclistas y gobernadores estatales, incluidos los opositores, entre ellos Capriles.
"Mañana en la tarde hay consejo federal, está en la Constitución, queremos su transmisión en cadena y que el país vea y escuche la verdad", escribió el gobernador de Miranda, ayer, en su cuenta de Twitter.
El sábado, decenas de miles de personas respondieron a su convocatoria para manifestarse pacíficamente contra el Gobierno. Allí, Capriles, que perdió las presidenciales de abril pasado por un estrecho margen, afirmó que en el encuentro "defenderá los derechos de las comunidades".
El politólogo y analista John Magdaleno se declaró "escéptico" ante este llamado al diálogo porque quince años de chavismo "demostraron que no hay posibilidad" de encuentro entre fuerzas políticas. "El Gobierno está percibiendo crecientes costos entre la opinión pública nacional e internacional por la actuación de los cuerpos de seguridad, y con este diálogo busca una suerte de apaciguamiento", dijo.
Las protestas oficialistas u opositoras, se convirtieron en algo cotidiano en Venezuela desde principios de febrero. Ayer, centenares de simpatizantes del chavismo, en su mayoría de la tercera edad, se movilizaron en el centro de Caracas y fueron recibidos por Maduro.
Al caer la noche, ciudades como Caracas, San Cristóbal, Mérida o Valencia, son escenarios de choques entre grupos radicales que bloquean las calles y son dispersados por fuerzas antimotines y la Guardia Nacional. En las refriegas, ambos bandos denunciaron ataques a balazos.
Por el momento las protestas dejaron once muertos, cinco de ellos por bala. Ayer, Maduro confirmó la última víctima fatal, apuñalada por opositores en San Cristóbal. Sin embargo, la alcaldía opositora de esa ciudad sostuvo que la víctima fue atacada en un asalto.
Tras la multitudinaria marcha del sábado, analistas coincidieron en que el gobernador opositor -que se había desmarcado de la estrategia de "La salida" impulsada por el detenido Leopoldo López para obligar una caída de Maduro- está recuperando su posición de liderazgo que por momentos fue cuestionada.
"Queda demostrado que el liderazgo de Capriles sigue en pie", señaló el analista político Ángel Oropoeza, profesor de la Universidad Simón Bolívar.
| Agencias AFP, Reuters, EFE y DPA |


Dejá tu comentario