31 de diciembre 2014 - 00:00

Laurel: de símbolo de la victoria a un negocio multimercados

Las hojas de esta planta poseen hasta 3% de aceites esenciales y los frutos hasta el 10%. Se desarrolla mejor en climas tipo mediterráneos, y de lograr las condiciones puede llegar hasta los 15 metros de altura.
Las hojas de esta planta poseen hasta 3% de aceites esenciales y los frutos hasta el 10%. Se desarrolla mejor en climas tipo mediterráneos, y de lograr las condiciones puede llegar hasta los 15 metros de altura.
 Con destino ornamental comercializado en torno de los $ 50 por planta, o como producción de hojas aromáticas para consumo entre $ 100 y $ 400 el kg dependiendo de la calidad, el laurel (Laurus nobilis) presenta variedad de mercados y nichos específicos para desarrollar en el comercio doméstico o en el internacional. Entre ellos, la especialización productiva en técnicas orgánicas y sus propiedades medicinales permiten hacer uso de sus frutos y hojas para extracción de aceites esenciales ampliando su destino a la industria cosmética y perfumería. Al final del ciclo productivo su madera llega a ser dura, habiendo registros de su uso para marquetería y otras técnicas de carpintería artesanal tradicional de la cultura árabe.

De origen en Asia menor, pero introducida y conocida fuertemente a través de la civilización griega antigua, la cual utilizaba al laurel como símbolo de victoria, realizando coronas y entregándoselas a quienes ganaban alguna contienda deportiva, en la batalla o hecho épico que la justificara. Tal es así que puede verse en estatuas de la antigüedad adornando a dioses, políticos, poetas, deportistas y guerreros. Mientras que en la astrología su simbolismo es parte del signo Aries, también forma parte en la mitología de Apolo y la ninfa Dafne. Además, en algunas regiones se lo conoce como el "árbol de Apolo". Misma tradición se mantuvo posteriormente en el imperio romano permitiendo que el cultivo se extienda mayormente por la Europa de la antigüedad. Plinio creó el mito de recoger un laurel y plantarlo como protección contra los rayos asegurando que ninguna casa recibiría su impacto al tener una planta en su jardín.

Es de características perennes, con intenso follaje y frutos de aspecto similar a las aceitunas. Las hojas poseen hasta un 3% de aceites esenciales y los frutos hasta el 10%. Las dificultades del cultivo son principalmente climáticas, viéndose afectado por los vientos constantes y/o excesivos, como así también las heladas y climas fríos prolongados. Se desarrolla mejor en climas tipo mediterráneos y de lograr las condiciones puede llegar hasta los 15 metros de altura, mientras que si el destino es ornamental en maceta, la altura promedio es de 2 metros. Cuando el destino de la cosecha son sus hojas, las mismas pueden recolectarse frescas durante todo el año, proveyendo rebrotes fuertes y de igual calidad en poco tiempo; no obstante, sus características organolépticas se acrecientan luego del secado de la hoja. Por el contrario, sus frutos se recolectan una vez al año. Se adapta a gran cantidad de regiones y tolera bien las altas temperaturas e incluso la sequía cuando no están expuestas fuertemente al sol. La reproducción y obtención de plantas se puede hacer por semillas, o esquejes, asegurando la calidad buscada, mientras que hay que prestar atención a las enfermedades y plagas que si bien no afectan en términos de calidad, sí lo hacen en el aspecto visual.

Cuando encaran proyectos de inversión, muchas firmas dejan de tener en cuenta el VRP del cultivo en forma apropiada ya que lo toman como un retorno por el descarte en sí (en concordancia con la descripción técnica del concepto), pero a medida que el mundo evoluciona sobre las teorías de economías circulares, donde se destaca el aprovechamiento de cada etapa, el refurbishment y el reciclado, demuestra que no sólo aumentan los ingresos, sino que haciendo uso de la correcta creatividad y emprendedorismo, se pueden lograr beneficios superiores inclusive a lo que se había planificado. Analizando los sitios web de la industria maderera, muchos de ellos llegan a plantear que la madera de laurel es de mala calidad y no le ven uso industrial y, por el contrario, los artesanos que se focalizan en el trabajo de profunda calidad lo toman como madera de excelentes cualidades para esas tareas, agregando valor en términos cuantitativos superiores a la industria, como es el caso de la cultura árabe en Damasco y española en Granada a través de técnicas para la taracea y marquetería. En muchos palacios y monumentos históricos puede verse dicho arte en esta madera.

(*) Lic. en Economía y Administración Agraria. Consultor en Agronegocios & Management.

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