- ámbito
- Edición Impresa
“Le temo al unipersonal, pero éste me cautivó”
El actor correntino, uno de los más solicitados del circuito teatral, estrenó su primer unipersonal, «La historia del Señor Sommer» sobre relato de Süskind, integra el elenco de «Somos felices» y en noviembre sale de gira con Daniel Veronese.
El actor también ha participado en varias obras de renombre, como «Nunca estuviste tan adorable» de Javier Daulte, y en varias puestas de Daniel Veronese que siguen girando por Europa. Actualmente integra el elenco de «Todos felices», en el Paseo La Plaza.
Lejos de las truculencias de «El perfume», su novela más famosa, Süskind describe en «La historia del Señor Sommer» el universo idílico de la niñez. Y lo hace a través de un narrador adulto que a raíz de un incidente se sumerge en recuerdos de infancia y adolescencia que lo llevarán a revisar toda su trayectoria de vida.
Periodista: ¿Tiene algo de autobiográfico este material?
Carlos Portaluppi: No lo sé, pero sí puedo asegurarle que tiene proyección universal. Todo el mundo se identifica con las situaciones de este viaje iniciático que el narrador emprende hacia atrás, hacia su pasado. Bucea en él hasta que descubre que el señor Sommer fue testigo de tres momentos clave de su vida. De alguna manera ambos se protegían. Sommer era un vecino que se la pasaba caminando de un lugar a otro, sin hablar con nadie y sin que nadie supiera a qué se dedicaba. No puedo anticipar nada del argumento, porque le quitaría magia y suspenso al espectáculo. Hay momentos muy divertidos, por ejemplo, con la profesora de piano, y un episodio muy tierno cuando vive su primer amor.
P.: ¿Por qué aceptó esta propuesta? Usted siempre dijo que le daba miedo actuar en un unipersonal.
C.P.: Sigo teniéndole miedo; pero ahora estoy feliz con la decisión de Guillermo Ghio de perseguirme cuando yo no me animaba. Lo que me cautivó fue la adaptación. Sentí que el texto estaba escrito para mí. Es una historia preciosa, tiene poesía, humor y además describe ambientes y situaciones que a mí me resultan muy familiares.
P.: ¿Sigue trabajando con Veronese?
C.P.: Sí. En noviembre iniciamos una gira por Francia con «El desarrollo de la civilización venidera», su versión de «Casa de muñecas». En mi vida pensé que iba a viajar tanto haciendo teatro y con tan buena recepción de público. En estos tres años conocí gran parte de Francia y España, Suiza, Alemania y Austria. Vamos con subtítulos y la obra funciona a las mil maravillas; incluso en Bruselas donde utilizamos doble subtitulado: al francés y al flamenco. La última vez nos ovacionaron. Fue un delirio.
P.: ¿Qué tal su experiencia en «La dueña»? ¿Cómo es trabajar con la «diva de los almuerzos»?
C.P.: Yo compartí muchas escenas con ella por mi rol de chofer y siempre me hizo sentir que éramos del mismo equipo. La mayor parte del tiempo la veía por el espejito retrovisor y eso generaba un clima muy divertido, También disfruté mucho de las escenas con Mónica Cabrera que le aportan humor a la intriga. Y para mí fue un lujo el reencuentro con la pluma de Marcelo Camaño que ya me había regalado un personaje hermoso en «Vidas robadas».
P.: ¿Va a haber una segunda temporada de «La dueña»?
C.P.: No lo sé. Ya lo dirán los productores a su debido tiempo. Nosotros terminamos de grabar los 32 capítulos de la tira, pero creo que todavía no salieron al aire ni la mitad.
P.: Volviendo a los ambientes y situaciones de la pieza de Süskind que le resultan familiares, usted también se crió en un pueblo.
C.P.: Sí. Nací en Mercedes, Provincia de Corrientes, y como en todo pueblo hay personajes muy pintorescos que difícilmente uno encuentre en Buenos Aires. El protagonista cuenta cosas que me conectan con algo muy profundo de mi pasado. En Mercedes yo vivía trepado a los árboles, hacía mi casita entre las ramas, cazaba chicharras a la hora de la siesta.
Entrevista de Patricia Espinosa


Dejá tu comentario