25 de febrero 2009 - 00:00

Legendario Lecuona inspira combate de tango y bolero

Alejandro Viola, voz y dirección de Los Amados: «Al ser un repertorio más exigente que el que veníamos haciendo, tuvimos que ponernos a estudiar de nuevo».
Alejandro Viola, voz y dirección de Los Amados: «Al ser un repertorio más exigente que el que veníamos haciendo, tuvimos que ponernos a estudiar de nuevo».
Para festejar sus 20 años, el grupo Los Amados decidió consagrar su nuevo espectáculo al pianista y compositor Ernesto Lecuona (1895-1963), autor de numerosas piezas para piano y orquesta y principal difusor de la zarzuela cubana.
«Karabali, ensueño Lecuona» debutó este fin de semana en el Teatro Margarita Xirgu (Chacabuco 875) y tiene funciones entre jueves los domingos.
La compañía está integrada por Alejandro Viola (voz y dirección general), Lisandro Fiks (contrabajo, dirección musical y arreglos), Fernando Costa (percusión), Oscar Durán (requinto), Hernán Sánchez (trompeta), Analía Rosenberg (piano), David Rodríguez (congas, voz) y Rubén Rodríguez (percusión, voz).
Sin su jopo de galán de los años 40, Viola resulta casi irreconocible frente a la imagen, mucho más difundida, de su alter ego, Alejo «Chino» Amado («el divo de las corbatas»), quien con su look a lo Divito da vida a un showman romántico y decadente.
«En este espectáculo hablamos mucho de los celos, inspirados en el tema de Lecuona que lleva ese título y, como siempre, reivindicamos el amor a un extremo kitsch que desborda el vestuario de estos personajes», explica Viola. En una hora y media de espectáculo, el grupo interpreta dieciséis temas dando espacio a las consabidas peleas entre el Chino y el contrabajista Tito Richard Junquera que interpreta Fiks: «Hay un duelo muy al estilo Amado, entre el bolero y el tango. Vemos cómo trata a la mujer cada uno de esos géneros. Tito me tira letras tangueras y yo le contesto con boleros. Es una gran polémica».
Periodista: ¿Qué otros ritmos eligieron?
Alejandro Viola: El repertorio que armamos es rico. Habitualmente hacemos temas de los años 40, 50 y 60 pero en este espectáculo también incluimos canciones del 20 y del 30. Lecuona dejó una obra inabarcable y fue muy difícil tener que sacrificar tantos temas para que el show no fuese muy largo. Nos demandó un año de trabajo. Al ser un repertorio más exigente que el que veníamos haciendo, tuvimos que ponernos a estudiar de nuevo. Todos nos obsesionamos. Incluso la nena (Analía Rosenberg compone a una supuesta niña prodigio rescatada de un kibbutz de Nicaragua) que es una gran pianista, se puso un profesor de clásico.
P.: Lecuona tiene temas muy conocidos, pero poca gente sabe que fue un gran autor de zarzuelas.
A.V.: Es cierto. Todos conocen el tema «María la O» por Caetano Veloso y tantos otros cantantes que lo hicieron y desconocen que pertenece a la zarzuela del mismo nombre.
P.: ¿Tomó algo de la vida de Lecuona?
A.V.: Cuento algunas anécdotas. Fue muy admirado por Bebo Valdés y por Maurice Ravel que cuando lo escuchó tocar dijo: «Esto es más que un piano». Era un músico impresionante, muy cuidadoso con la orquesta y con sus intérpretes femeninas. En ese momento había muchas cantantes líricas en Cuba y él se esmeraba en cuidar a sus divas, como hacemos Los Amados.
P.: Se creía que tenían una cantante estable...
A.V.: No, en eso también imitamos a Lecuona. Hemos tenido diferentes cantantes: Alta Gracia Córdoba, Zully del mar, Torcaza Ramallo, Dina Dulri y ahora llega Rosa Bernal (Daniela Horovitz), la reina del cafetal en Cuba.
P.: ¿La obra tiene un perfil muy cubano?
A.V.: En la época en la que apareció Lecuona, el tango tenía prioridad, el bolero aún no circulaba demasiado en América Latina. Todavía vivía Gardel y arrasaba. Lecuona captó eso y compuso temas al estilo de «El día que me quieras». Se van a dar cuenta cuando escuchen el tema «Siempre en mi corazón». También aparece por ahí una chacarera.
P.: ¿Por qué Karabali?
A.V.: Karabali es una región al oeste de África de donde procedían los esclavos de Cuba. Se dice que con ellos llegaron los primeros ritmos africanos a América. El espectáculo comienza con un ensueño de África y luego va incorporando otros ritmos: el bolero, el son, el cha cha cha, la conga, el samba brasileño. Lecuona estaba muy atento a lo que se escuchaba en el mundo. Salvando las distancias, él intentó algo parecido a lo que hizo Piazzolla que creó una música ciudadana con cosas que le llegaban del tango y del jazz. Lecuona viajó a la Argentina con su orquesta y su cantante e hizo la música de la película «Adiós Buenos aires», en la que trabajaron Tito Lusiardo y Amelia Bence. Era un tipo que amaba la música clásica, pero al que también le interesaba llegar a la gente.
P.: Después de la revolución del 59 ya no volvió a Cuba.
A.V.: Viajaba mucho y estando en el exterior regresó a Cuba para conocer la nueva situación, pero al año siguiente se marchó. No sabemos si se fue «tan» en desacuerdo, porque falleció al poco tiempo. En 1963, viajó a Tenerife para conocer la tierra de sus padres y murió en esas vacaciones. No fue un opositor al régimen como Celia Cruz que cada vez que podía hablaba pestes de Fidel Castro. En su biografía le dio con todo; en cambio, a Lecuona no le interesaba la política, vivía para la música, y cuando lo fueron a apurar, supongo que habrá pensado: «yo trabajo tranquilo en el exterior, mejor me voy de viaje».
Entrevista de Patricia Espinosa

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