El plan de reconciliación palestina fue sellado en la residencia privada del primer ministro y líder de Hamás, Ismail Haniya, y fue recibido con hostilidad por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien acusó al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y de Al Fatah, Mahmud Abás (Abu Mazen), de no querer la paz.
"Mientras aún había contactos para prolongar las negociaciones de paz, Abu Mazen eligió a Hamás en lugar de la paz (con Israel). Quien elige a Hamás no quiere la paz", subrayó en un comunicado.
La novedad del anuncio, considerado histórico por los grupos palestinos, es que establece fechas aproximadas para que se cumplan las condiciones que habían sido aceptadas en los pactos de Doha de 2012.
La primera, la formación de un Gobierno de unidad nacional, presumiblemente bajo liderazgo de Al Fatah, en un plazo de cinco semanas, y la segunda la celebración de elecciones seis meses después de que éste comience a ejercer.
Al contrario de acercamientos anteriores, la clave del pacto es que se unirá en un mismo paquete la reactivación del Alto Comité para la Reforma con la renovación de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Una condición que el movimiento Hamás (acrónimo de Movimiento de Resistencia Islámico) exigía y que le permitirá, al igual que a la Yihad Islámica, poder sumarse al comité ejecutivo de la OLP, hasta ahora único representante del pueblo palestino en el mundo y que, desde 2012, posee el estatus de miembro observador en la ONU.
Hamás, que predica en su carta fundacional la destrucción de Israel, está aislado internacionalmente y es una organización considerada como terrorista tanto por Estados Unidos como por la Unión Europea (UE).
Si los plazos establecidos ayer se respetan, el gabinete de transición estaría listo la primera semana de junio -aún se desconoce con cuantas carteras-, y los comicios se podrían convocar, como muy pronto, en enero de 2015.
Por su parte, el presidente palestino aseguró que el acuerdo de reconciliación es plenamente "coherente" con las resoluciones internacionales y las iniciativas de paz con Israel.
"Estamos especialmente comprometidos con el establecimiento de una paz justa basada en una solución de dos Estados", dijo Abás en un comunicado.
"El acuerdo es plenamente coherente con (...) la decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que reconoció al Estado de Palestina como observador dentro de las fronteras de 1967 y fortalecerá los intereses palestinos para preservar la unidad de la tierra y del pueblo", agregó.
En la misma línea que su aliado Israel, se mostró el Gobierno de Barack Obama que estimó sin embargo que el acuerdo podría afectar seriamente las negociaciones de paz.
"Es difícil prever cómo Israel podría negociar con un Gobierno que no cree en su derecho a existir", declaró la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, subrayando que Estados Unidos está a la vez "decepcionado" e "inquieto" ante este anuncio.
Las perspectivas de un acuerdo comenzaron a despejarse el pasado domingo, tras un entendimiento entre el ala más intransigente de Hamás y la más pragmática de Haniya y Musa Abu Marzuk, principal dirigente en el exilio, que arribó desde Egipto.
Abás, por su parte, anunció que su representante sería Azam al Ahmad, su mano derecha en asuntos de reconciliación, quien se desplazó hasta Gaza -asediada por el Ejército israelí desde 2007- al frente de una delegación de alto rango.
La fractura entre Al Fatah y Hamás se remonta a siete años atrás cuando, tras meses de actos violentos y enfrentamientos fraticidas, los islamistas se hicieron con el control de Gaza por la fuerza tras enfrentarse a las fuerzas leales al presidente palestino.
Al mismo tiempo que los líderes palestinos anunciaban el acuerdo, un avión israelí atacó una milicia armada en Gaza. Poco después, tres cohetes cayeron en la ciudad israelí de Ashkelon.
En tanto, Netanyahu convocó de urgencia a su gabinete de seguridad, el cual podría adoptar reacciones enérgicas en lospróximos días.
| Agencias EFE, AFP, DPA, Reuters y ANSA |


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