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Lideraban islamistas la elección clave en Egipto
Mujeres aguardan a emitir el sufragio y le dejan paso a un militar, en un centro de votación en El Cairo. El escrutinio se presenta complejo en un país poco habituado a elegir presidente.
No obstante, la incertidumbre era muy marcada luego de que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) ratificara anoche la asunción de poderes legislativos y la posibilidad de vetar todo artículo de la Constitución que considere «contrario a los intereses supremos del país».
La Declaración Constitucional Complementaria estipula también que el CSFA comandado por el mariscal Husein Tantaui, «en su composición actual, tiene poder de decisión para todo lo relativo a las Fuerzas Armadas, el nombramiento de sus comandantes y la prolongación de su servicio».
Los militares también se habían arrogado la semana pasada la potestad de detener a civiles, lo que contribuyó a baja participación en el balotaje que tuvo lugar el sábado y ayer.
El recuento; que es complejo en un país con 83 millones de habitantes, 52 millones de electores, no habituado a comicios y zonas geográficas muy diferentes; comenzó después de las 22, hora local cuando cerraron las mesas de votación.
Según el diario oficialista Al Ahram, Mursi, un islamista conservador, obtenía el 56,57% de los apoyos contra el 43,42% de su rival Shafiq, con más de medio millón de votos escrutados. Otras proyecciones ratificaban el liderazgo de la cofradía musulmana que maneja una vasta red social y que estuvo proscripta durante las tres décadas de dictadura de Hosni Mubarak. Los datos de El Cairo estaban rezagados, mientras avanzaban los de provincias del Alto Egipto (sur), Minia o Sohag.
El centro de campaña de Mursi informó que, con los votos de casi un 10% de los votos ya escrutados, su candidato obtenía el 61% (842.577 papeletas), frente al 39% (541.782) de Shafiq. El islamista y el exmubarakista habían pasado al balotaje en una primera vuelta cuyo cómputo fue cuestionado por quienes quedaron al margen, en su mayoría liberales e izquierdistas.
El Ejército, instaurado en el poder tras la caída de su exaliado Mubarak, asumió anoche formalmente el poder del Parlamento, al que disolvió el jueves tras un fallo de la Alta Corte Constitucional y que tenía mayoría islamista.
Se supone que las atribuciones de los militares, que son considerados aliados de Estados Unidos, serán provisorias hasta la sanción de una nueva Constitución, que deberá ser redactada por la Constituyente designada por el Poder Legislativo disuelto. Ese cuerpo tiene mayoría islamista, pero los militares se arrogaron poder de veto y anunciaron que el texto constitucional será sometido a referendo.
El pasado 12 de junio se formó una segunda asamblea, después de que la primera fuera invalidada por un tribunal al ser boicoteada por una cuarta parte de sus miembros, en su mayoría liberales, al considerar que no representaba a todos los sectores de la sociedad.
Por si quedara algún margen que escapara a su tutela, el Ejército también se otorga igualmente el derecho de formar una nueva comisión constitucional si la instancia actual «es impedida de cumplir con su trabajo».
El régimen militar que reemplazó a Mubarak, condenado a prisión perpetua por su responsabilidad en la matanza previa a su destitución en febrero de 2011, dispuso a su vez que el presidente que surja podrá designar al jefe de Gobierno, a los ministros y a los altos funcionarios y diplomáticos, entre otros. El nuevo mandatario también podrá convocar elecciones legislativas y promulgar leyes o rechazarlas, como ya estipulaba la Constitución de 1971, suspendida tras la revolución de 2011.
El presidente del disuelto Parlamento, Saad al Katatni, de la Hermandad Musulmana, se opuso ayer a transferir el Poder Legislativo al Ejército. «Hemos informado al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas nuestro rechazo categórico de la Declaración Constitucional Complementaria ya que atenta contra el derecho a legislar de la cámara elegida», dijo Katatni en un comunicado.
Agencias Reuters, EFE, AFP, ANSA y DPA; y Ámbito Financiero


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