Ligia Piro: “Nunca quise quedarme en un solo género”

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«Seguir con lo cómodo, con lo que me sale bien y se esperaba de mí, era ir a lo seguro. Pero tenía ganas de cambiar, y este disco es el resultado de ese proceso». Ligia Piro habla de su último y flamante CD, «Las flores buenas», que incluye temas de folklore argentino, del cancionero latinoamericano y hasta un tango. Y en el lugar del piano y la dirección artística se sentó Popi Spatocco, un músico más habituado a estos repertorios -con muchos años junto a Mercedes Sosa- que al jazz que fue, por mucho tiempo, el eje central del trabajo de la cantante.

«Cuando salió la posibilidad de hacer el disco con Popi como productor, a quien conocí en el estudio mientras él grababa Cantora con Mercedes y yo mi álbum anterior, ambos dimos vueltas para que además fuera el pianista del disco -continúa Piro--, pensando que al otro lo podría incomodar el pedido. Y además, un día me contó que cuando empezó a tocar el piano quería ser como Bill Evans; parece que todo cierra en algún punto».

Periodista: Este cambio de eje del jazz a otras músicas ya se había manifestado en su anterior «Según pasan los años».

Ligia Piro: Sí, claro. Y también en los conciertos que hice en el Maipo, donde además estuvo mi madre, Susana Rinaldi, como invitada. Pero el año pasado, además, hice un disco compartido con Juan Cruz de Urquiza, «Strange Fruit», que era más jazzístico. En cualquier caso, lo que me gustaría aclarar es que no significa que abandoné el jazz. Y tampoco me gusta cuando se piensa al jazz como música de élite, al que sólo puede acceder un público más erudito, más relacionado con la música clásica. Pero, al mismo tiempo, creo que hablaría mal de mí como artista el hecho de no animarme a hacer cambios. Mi situación ideal, como pasó en esos conciertos del Maipo o como pasará ahora en el Nacional, es cantar lo que se me da la gana. Eso implica hacer diferentes cosas y, en consecuencia, también significa que habrá distintos oídos para escucharme.

P: En su nuevo disco hay temas de Chabuca Granda, Violeta Parra, Teresa Parodi, León Greco, Juan Luis Guerra, Fito Páez, Chico Buarque, Carlos Varela, tradicionales mexicanos y venezolanos, pero curiosamente hay un solo tango. Llama la atención siendo usted de cuna tan tanguera.

L.P.: A lo mejor precisamente por eso. Es difícil para mí meterme con los tangos clásicos, sobre todo con aquellos que cantó mamá y que la gente tiene tan identificados con su voz. Caería irremediablemente en una comparación que sería mala para mí. Sí me gusta hacer tangos más del tipo canción, de Contursi, de Dames, como este «Nada» que grabamos.

P.: Su proceso profesional parece estar pensado al detalle. ¿Es así?

L.P.: En parte y en parte. Juega mucho a la hora de decidir, por ejemplo el repertorio, el tema de mi gusto personal, de mi necesidad de ese momento. Del jazz me cansaba un poco lo de cantar en otro idioma. Yo pertenezco a una generación del jazz que volvió a poner esa música en el tapete de haber estado un tiempo adormecida. La situación ahora es otra; y si fuera un poco soberbia diría que en lo personal toqué el techo de lo que yo creo que puedo dar en ese género. Me incomoda la comodidad.

P.: ¿Es el mismo su criterio al momento de hacer un disco que al momento de actuar en vivo?

L.P.: Yo pienso que en el vivo está la verdad. El disco refleja un momento. En este mismo disco, como pasa siempre, las canciones van cambiando en uno a medida que pasa el tiempo, que las va cantando, ensayando. Y la verdadera prueba de fuego es siempre frente al público.

P.: El sábado y el domingo próximos estará en el teatro El Nacional, pero viene de actuar en Canadá y en los Estados Unidos. ¿Son experiencias similares?

L.P.: Aquello fue algo que me rompió la cabeza, por lo extraño de cantar en lugares como Ottawa o Nueva York. En principio, teníamos programado un concierto en Canadá auspiciado por la fundación Jean Claude Bergeron y la Cancillería. Fue un recital increíble para 800 personas, entre las que había muchos latinos pero también angloparlantes. Después salió una actuación en Nueva York que hicimos en el Consulado. Lo de Buenos Aires será diferente porque estamos entre nosotros, porque presentaremos más formalmente el disco nuevo. Pero para un artista, estar frente al público es maravilloso es cualquier caso.

P.: Sin embargo, usted ha viajado poco al exterior.

L.P.: Yo he hecho mi camino paso a paso, autogestionándome en casi todo. Éste es, por ejemplo, el primer disco que me producen íntegramente. O sea que si quería viajar significaba que tenía que bancarlo yo. Entonces, me dediqué a recorrer mucho el país; salvo en el sur, canté por todas partes. Quise crecer primero acá. Y además me ocupé de ser madre, tarea que si uno quiere estar presente también lleva su tiempo. Ahora, con «Las flores buenas», vuelvo a imaginar la posibilidad de volver a viajar por la Argentina. Me gustaría regresar a los lugares donde estuve antes haciendo jazz pero ahora sumar también el sur.

Entrevista de Ricardo Salton

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